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Nos alegró muchísimo ver nuevamente la bandera colombiana en poder de James Rodríguez dando la vuelta olímpica en La Bombonera, en el título de campeón con Banfield. De paso supongo la alegría del médico Ocho Uribe, porque tres de sus ex jugadores de América, Ischia, con Boca; Gareca, con Vélez, y Falcioni han sido campeones dirigiendo y muy seguramente aplicando enseñanzas de su maestro.
Vi al DIM tan seguro en su juego, que cuando desacelera, permite goles, como los conseguidos por el entusiasta Pereira. Es claro que los rojos saben que concentrados y atentos pueden manejar partidos. Eso me pareció la conclusión de su empate.
Vi cómo a Giovanni Moreno le piden que juegue a un toque, pero sus compañeros no andan en esa onda y por eso se da el lujo de resolver en su propio estilo, marcando tres goles, el último a un toque y certificando su calidad. Por supuesto que le faltan detalles para mejorar y partidos por jugar, aunque nadie puede negar que va por buen camino a la consagración y de hecho es quien marca diferencia.
Vi cómo el Huila arrolló a Santa Fe, que extrañó y eso se sabía, a Ómar Pérez y Anchico. Faltando ellos, el grupo se reduce a combatividad, flojedad defensiva y escasos fundamentos para definir, como pasó con Nazarit y Néculman, quienes estuvieron solos ante el arco y desperdiciaron las opciones.
Vi al Huila con gran dinámica, pasando a gran velocidad al ataque, sin demoras en la salida del balón y confiando en Champeta Velásquez, quien al igual que Giovanni Moreno establece diferencia. Si su lesión es delicada, quizá sea pieza clave para ser aprovechada por el DIM.
Vi al Tolima alcanzando un cupo en la Copa Suramericana, aunque al final aflojó, después de buen trabajo en el semestre.
Vi cómo la Dimayor resolvió el caso de Harnol Palacio: después del incidente, retrasaron el juego media hora. Ojalá en el futuro con una situación peor la solución no sea retrasar el juego una hora. Como ya pasó con Juan Guillermo Domínguez, el día del Millos-Cali en las afuera del estadio y no resultó sanción alguna; seguimos dando vía libre al vandalismo.
Vi cómo el Júnior ganó premio a Copa Libertadores, aunque sus hinchas esperaban mucho más. Seguramente vendrá remodelación en medio campo, de donde ya se marchó el Cocho Patiño para intentar aprovechar mejor a Teófilo.
Vi que la justicia deportiva, la que se ofrece en el campo, dejó instalados en la final al DIM y Huila, porque fueron superiores y apuntalaron sus resultados en las debilidades de sus rivales, porque a la hora de la verdad Santa Fe y Nacional se quedaron en promesas.