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El calificativo más apropiado para un partido con seis goles, es entretenido. Medellín y Millonarios saldaron su pleito futbolístico con un 3-3. Cada 15 minutos, en promedio, se gritó un gol y ese detalle bastaría para dejar contentos a quienes buscan emoción y ocasión para gritar y corear el nombre del equipo amado.

Sin embargo, como ocurre en el fútbol, todo tiene sus más y sus menos o una explicación, si se quiere. De los seis goles, tres fueron conseguidos de cabeza, dos por el pelado Santiago Tréllez y otro por Wilson Carpintero. Los tres goles nacieron en centros de costado, donde fueron sorprendidos los zagueros centrales, supuestamente preparados para saltar y rechazar. Tréllez exhibió condiciones especiales y de paso justificó la preocupación de Martín Arzuaga, otro goleador venido a menos.

El arquero Bréitner Castillo dio rebote, para utilizar una rápida definición cuando dejan el balón ahí en el área, y Toloza ajustó con un remate el primer gol azul. Hubo un penalti bien cobrado por Mosquera, un gol bien conseguido por Robayo a pase de Toloza.

Ahora bien, no faltará el reparo de los estudiosos del fútbol. Tantos goles, sólo se dan en equipos desequilibrados, que reciben tres y marcan tres, pero yo sí prefiero un 3 a 3 que un 0-0, que generalmente es una invitación al bostezo. El hecho de haber estado siempre en ventaja, para Millonarios no significó nada. O se durmió o no supo cómo mantener la ventaja, cuando la única forma es continuar atacando y llevando la iniciativa.

El regreso con goles de Wason Rentería no solamente es bueno para él, que conoció los sinsabores de campañas por Brasil y Portugal, sino para el Once Caldas y, espero, para la misma selección de Colombia. Rentería, con Carbonero, otro jugador interesante, y Dayro Moreno, pueden llegar a formar una trilogía excepcional. El Caldas, a diferencia de Medellín y Millos, recibió dos goles, pero marcó tres y eso finalmente es lo que cuenta.

Ya es hora, porque estamos a cuatro meses mal contados de conocer cómo va a trabajar la selección Sub 20 para el Mundial, cuáles son los jugadores que merecen ser rescatados de la flojísima presentación en Perú y cuáles las novedades en la convocatoria. El grupo, con sicólogo o sin él, requiere estar junto y jugar y jugar, porque es la forma de dar cara a un equipo con el que no aspiramos a ser campeones mundiales, pero sí arrimarnos a las instancias finales. Ya está bueno el descanso para Eduardo Lara. No más charlas ni declaraciones. A trabajar se dijo.

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