Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El drama generado en la parte baja de la tabla de posiciones, donde creo, sólo la definición estará en la última fecha, cuando el Pereira y el Bucaramanga actúen en el Ramírez Villegas. Caso curioso con los búcaros que sin razón clara prescindieron de Eduardo Retat, pues el equipo estaba metido en la zona de seguridad y Luna, quien lo reemplazó, poco ayudó y no tiene la culpa de la herencia recibida por Arturo Reyes.
Vi un Cali perdido, sin brújula, olvidando el gol, que venía siendo su arma contundente, y la escasa respuesta del público en los estadios, alejados por el servicio de televisión, pero mucho más por los riesgos ocasionados por las manifestaciones de violencia que no faltan. Y esto dicho en pocas palabras, se va a convertir en el genuino dolor de cabeza para la sanidad económica de los mismos equipos; como siempre pasa, se harán foros, se discutirá, aunque todos sabemos que sólo el control de la Fuerza Pública servirá para atajar la intemperancia de los hinchas.
Vi cómo Millonarios y Santa Fe salieron conformes con la repartición en puntos. Allí, Luis Fernando Mosquera, que dejó la pereza de lado, exhibió la gran condición técnica siempre reconocida en él. Además conoce el reglamento, pues aprovechándose de él, sorprendió al recibir un saque de banda, donde no existe el fuera de lugar y generó el gol de Seijas, y antes pisando el área, remató en un vertical su buen olfato para el gol.
Vi cómo Flota haló a un contrario dentro del área, sin balón y ocasionó penalti. Claro que el mismo juez ignoró una falta similar sobre Néculman, y la anulación del gol azul fue gestión del auxiliar.
Vi cómo La Equidad y Boyacá despertaron y vuelven a la puja. Roberto Polo dejó de lado los fantasmas que su lesión seria podían alejarlo de la portería contraria.
Vi el abrazo de Ciciliano con Fano, después de un gol para silenciar los rumores sobre sus conflictos en días de entrenamiento, que normalmente ocurre en todos los equipos.
Vi en general cómo el campeonato, más allá de sus cuestionamientos técnicos, genera emoción por lo mucho en disputa en la parte baja y en la zona intermedia, donde nadie sabe quiénes en definitiva disputarán las finales.