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Lógica fue lo que puso Pezzuti cuando Roberto Polo fue a cobrar el primer lanzamiento desde el punto penal.
Zurdo busca palo izquierdo para sentirse más seguro. Allá fue el arquero y comenzó a construir el título. Lógica no le puso Alexis García al elegir al segundo cobrador, Cosme. Estando Rivas, Soto y el mismo Canchila, había que preguntar quién se sentía seguro y convencido de cobrar. Cosme llevaba actitud perdedora y así fue. Cosme debe ensayar siquiera 50 penaltis para aprender a asegurar en un rincón del arco. Allí, Equidad perdió el buen trabajo realizado en 90 minutos. Alguien dirá que esas tandas de lanzamientos resultan casi siempre una lotería. Puede ser, pero hay que apostar con ganas para ganarla, y Equidad no lo hizo.
En 1981, Cali en plena Copa Libertadores, fue a jugar con River Plate, en Buenos Aires. Hubo un penalti a favor de los verdes. El jugador designado no quiso cobrarlo. Entonces Capiello, un zaguero, pidió el cobro. Fue convencido, seguro y lo metió. Nunca había corrido ese tipo de riesgo, pero estaba decidido. La historia la refirió su compañero, Astolfo Romero, y Cali gano 2-1. La lógica no está en hacer la lista. Alexis, la lógica está en preguntar quién está dispuesto y seguro. Cosme no estaba y me parece que Polo tampoco.
Equidad seguirá perdiendo, quién sabe cuántas veces, mientras el rival sea Nacional. Espero que la maldición de Garabato que pesó tanto en la historia del América no se traslade a Equidad como la maldición de Palacino.
Nacional ganó porque en el momento clave tuvo la serenidad para conseguir el objetivo. No le resultaron fáciles los minutos oficiales y menos los últimos diez. Pero quedó demostrada la importancia de un arquero, porque los hay que ganan campeonatos y en eso Pezzuti fue clave.
Nacional curiosamente no dispone de un juego colectivo ni armónico. La ida de Macnelly no creará un gran vacío, porque el equipo está en búsqueda de un volante zurdo criollo y seguramente lo conseguirá. Además, Sachi Escobar aprovechó todo el material joven que tiene, así le falte experiencia y claridad en el funcionamiento. La gran ventaja de Nacional sobre los demás es tener en sus filas a Dorlan Pabón, un jugador que rompe el molde o el estereotipo de nuestros jugadores. Patea sin pena, tiene fuerza, ubicación de remate y dosis de velocidad. Es el jugador que marca la diferencia.
Era lógico suponer que la ventaja conseguida por Equidad en Techo no era suficiente. Logró forzar la decisión desde el punto blanco y allí no hubo lógica en la escogencia. Para Nacional fue el momento oportuno para conseguir su estrella once, y merecida la tiene.