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Nacional ganó en el último juego su estrella doce por varias razones: principalmente porque entendió que la sola posesión de pelota no garantiza nada frente al arco contrario, se vuelve un espejismo, porque Santa Fe dispuso del balón en más del 60% del partido.
De nada le sirvió, mas cuando considero el técnico Gutiérrez que arrumando delanteros —terminó con Lalinde, Medina, Cuero y Martínez Borja— llegaba al gol, y casi nunca fue así.
Nacional tuvo dos momentos certeros, el gol de Jéfferson Duque, a la hora del balance, con más rendimiento que Ángel o Uribe, superó el defectuoso cierre de Valdés y la poca reacción de Meza, para dejar el primer tiempo 1-0. En el segundo, con Santa Fe lanzado al ataque buscando el empate, corría los riesgos lógicos de un contragolpe y allí Macnelly y Mosquera cerraron la película.
Esta vez Osorio no envió papelitos con instrucciones a sus jugadores, simplemente armó una zona defensiva por el centro, con Nájera, Henríquez y Murillo, dio poca salida a Farid Díaz y por momentos Medina intentó salir, sin éxito. Fue sólido el plan defensivo y ante él se estrellaron las intenciones cardenales, que esta vez no contaron con el pase-gol de Ómar Pérez. Sus pelotazos de nada sirvieron y en el juego aéreo casi siempre ganaron los grandotes de Nacional.
Los verdes esperaron y vieron como se desgastaba Santa Fe en una repetición de jugadas, que unidas al desespero, fueron construyendo la victoria y el título.
No resultó Nacional un equipo de juego vistoso, aunque práctico y allí radica la explicación del triunfo. Atacó poco, se defendió bien y reforzó en momentos cruciales su plan, cuando por ejemplo ingresó Arias a trabajar en la zona de volantes. Mosquera, tildado de frío, marcó su segundo gol en la campaña verdolaga, definiendo en su estilo, sin apuro, pero con control.
Santa Fe perdió porque no tuvo conductor claro y sus muchos delanteros no lograron superar la buena disposición defensiva de Nacional. Éstos, insisto, sabían como trabajar el partido y después del gol de Duque, reforzaron más sus ideas y merecidamente resultaron campeones.
No comparto algunos procedimientos de Osorio, aunque es claro que dos títulos, uno con Once Caldas y éste, llevan a respetar su estilo. Podría asegurar que al final entendió con cuáles jugadores podía ganar, más allá de jugar bonito. Los partidos se ganan con ideas, planes y goles. Nacional tuvo eso, Santa Fe se quedó en ganas y nada más. Ya le había pasado frente a Olimpia por la Copa Libertadores y ahora naufragó en la orilla.