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Millonarios quedó muy cerca de su presencia en las finales, en las que peleará por la estrella y un cupo a copas internacionales. Lo consiguió después de vencer al América por 2-0, pagando eso sí un precio alto, por la seria lesión del volante uruguayo Tancredi.
Fractura de tibia y peroné, por una desmedida y desconsiderada acción del zaguero Andrés Cadavid. Grave para el jugador y preocupante para Richard Páez, quien ahora deberá darle opción al joven Angulo, un muchacho que ha ingresado en algunos partidos, sin conseguir la continuidad necesaria para ser titular. Me parece que debería ser él, aunque otro pensamiento tenga el técnico. Con Angulo, como con tantos jugadores, es bueno recordar esta sentencia: no por jugar uno o dos partidos, se es profesional. Eso sólo se consigue manteniéndose en la titular. Quizás Angulo u otro aprovechen la oportunidad.
Volviendo al juego, en el que América mostró entusiasmo al comienzo, hasta la expulsión de Ortiz, y se arrimó al arco de Ramos, Millos con paciencia fue adquiriendo el control gracias a sus volantes Ortiz, Candelo y Robayo. Éstos buscaron a Toloza y Moreno, hasta que los delanteros en electrizante llegada consiguieron el primer gol. Allí claudicó América. Luego Carpintero sentenció el triunfo azul.
Lo importante de lo visto fue ratificar la consolidación de Millonarios como equipo. Ya estabilizó el sistema defensivo, donde Cíchero, destacado en el juego aéreo, tiene un buen complemento en Pedro Franco, más seguro para salir y entregar la pelota a sus volantes. Tanto Ochoa como Martínez, los laterales, están más controlados y seguros en sus salidas hacia la zona ofensiva. Máyer Candelo, con su caminar y lentitud, dispone del criterio suficiente para poner a jugar a los delanteros, mientras Robayo con entrega y empuje sale al ataque, porque está seguro del respaldo defensivo de Ortiz, y Toloza, Moreno, o Carpintero cuando entra, marcan goles. Por eso hablo de haber encontrado el equipo, que sólo se consigue con trabajo y repetición de jugadas y movimientos.
Parece sencillo anotarlo, pero si traigo a colación el caso de la actual selección de Colombia, donde están buenos jugadores, no se logra conseguir el equipo que todos deseamos. Reunir a los buenos no alcanza, se requiere trabajo y repetición y eso no se logra cuando se juntan por pocos días y los objetivos no están claros.
Millos tiene el equipo y en su futuro inmediato los rivales serán Santa Fe y Júnior. Con poco le alcanzará para el primer logro. Caso diferente para el América, que por puntaje deberá jugar la promoción contra un equipo de la Primera B. Ese rival, con ilusión, aunque sin presión, chocará con el equipo vallecaucano, obligado por su historia y afición a ganar su continuidad en la A.