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Con la salida de Santa Fe y Cali de la Copa Libertadores, los hinchas, no todos, más allá del desencanto se preguntan por el nivel actual del fútbol entre casa, más cuando lograron avanzar dos equipos bolivianos y dos mexicanos. No es para tanto, considerar la superioridad del fútbol mexicano y el boliviano sobre el nuestro. La razón es que debo llevar esa consideración a los equipos como tales y no caer en la tentación de generalizar.
El Cali, que lleva nueve años sin lograr ser protagonista a nivel internacional, no puede continuar con el discurso de que los jugadores juveniles procedentes de las inferiores son la clave. Algunos quizá, no muchos, de esos futbolistas puedan llegar a hacer parte de un equipo que se nota inmaduro, con irregularidad en varios sectores. Tal vez la pareja Andrés Pérez y Cuéllar, sea la de mayor regularidad. Lizarazo con mas partidos podría explotar la condición de la dupla paraguaya, Camacho-Robin Ramírez. Pero si el fútbol de hoy demanda mas compromiso y claridad por los costados, es ahí donde el Cali requiere cirugía futbolística urgente. No puede hablar de proceso a largo plazo, porque su historia e hinchas no disponen de esa paciencia, que se admite en equipos de menor jerarquía. Ni tampoco estar a toda hora esperando la trasferencia al exterior de juveniles para dar manejo a las finanzas. Antes por el contrario, la dirigencia del Cali debe meter la mano al bolsillo y conseguir jugadores de categoría, sin enloquecerse en el asunto de salarios…
Santa Fe, que sacó a 15 y trajo 14, entendió que la operación parecía buena para refrescar las ideas y animar a sus seguidores pensando en una actuación importante. No funcionó el cambalache. Es mas, cada día la dependencia de Ómar Pérez es tan visible, que de continuar requiere conseguir una estrategia para aprovechar su sapiencia y eso se consigue trabajando con delanteros de más movilidad, que entiendan la importancia que en el fútbol tiene estar siempre en lugares vacíos para recibir el balón o el pase-gol, que Pérez todavía puede aportar. Siguiendo los pases del Cali, mano al bolsillo, sin necesidad de traer 14 jugadores, sino máximo tres, que entiendan el juego y quieran jugar.