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Las grandes obras como los retos, tienen siempre sus bemoles por no decir sus detractores. Recuerdo años atrás, cuando el alcalde de Bogotá, Fernando Mazuera Villegas emprendió la construcción de la calle 26, columnistas y analistas de ese entonces desconfiaron de su aporte a la ciudad. Alguno los llamó despectivamente “los huecos de la 26”. Hoy en día, todos sabemos del valor de esa vía y de lo que significó para el desarrollo vial de la capital.
Lo mismo puede ocurrir con el estadio del Cali, que de paso es no solamente el primero en lograrlo sino que adquiere estatura de verdadero club de fútbol. Ya en Chile, Ecuador y Perú, equipos como Colo Colo, Universidad Católica, Universitario de Deportes y Liga Deportiva de Quito construyeron estadios semejantes, con una capacidad de 52.000 espectadores, el aforo más alto en el momento en Colombia.
El Cali demuestra cómo invertir, no solamente en jugadores, divisiones inferiores y cuerpos técnicos sino darle dimensión a su existencia. Por supuesto que faltan grandes detalles, como son las vías de acceso, cuya responsabilidad es de los municipios aledaños, el servicio de agua potable, demarcación de puertas de ingreso, mejorar la gramilla, aunque es de aplaudir el moderno sistema de iluminación.
Pero el Cali salió adelante, porque siempre dispuso de dirigentes atrevidos, como fueron Carlos Sarmiento, Álex Gorayeb, estos más inclinados a armar equipos; Humberto Arias, con visión más futurista y los actuales que deben terminar este proyecto enorme y atrevido, en un departamento estigmatizado por otras razones. Esto es simplemente para saludar y felicitar al Cali por este regalo.
La Dimayor invita por la vía de la internet a escoger los cinco mejores jugadores en sus 60 años de existencia. Casi por época, los nombres de Carlos Valderrama, Freddy Rincón, Faustino Asprilla, Víctor Aristizábal y René Higuita saldrán adelante por la inmediatez, el recuerdo. Otros como Carlos Arango, Caimán Sánchez y Maravilla Gamboa estarán en la mente de personas muy mayores. Quizás, el único nombre en la zona intermedia, resulte el de Willington Ortiz. Como ejercicio es válido y la justicia deportiva tal vez no cumpla con su objetivo. Sin embargo, el solo hecho de contar con 40 nombres sea justo para la historia del fútbol de la casa.