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Ya en nuestro fútbol había tomado forma la figura del papelito. Fue en la época de El Dorado, cuando el señor Manuel Valencia fue señalado como el “hombre del papelito” para dirimir un conflicto entre Millonarios y América. Otro día regresaré con la historia.
Porque en el presente el papelito de Juan Carlos Osorio es el que toma vigencia y se presta para reflexiones. Es de suponer que son los futbolistas quienes ganan o pierden partidos, porque ingresan al campo, mientras el técnico queda al margen, así en el tablero magnético y con fichas haya “ganado” el juego el conductor del grupo.
Además en la semana que antecede al partido debe trabajar en maniobras de todo tipo, en defensa y en ataque. Fuera de eso, dispone de momentos previos al juego y en el intermedio cuenta con 15 minutos que le permiten “enderezar” el plan de juego, llamando la atención a sus jugadores, alertando sobre movimientos del adversario y ofreciendo luces a sus mismos dirigidos.
Puede ahí alterar tácticamente la disposición en el terreno, cambiando de posición a sus piezas o excluyendo, si es del caso, a quienes no cumplen con lo ordenado.
Juan Carlos Osorio tiene la costumbre de escribir en papelitos órdenes para sus jugadores en pleno juego. Cuando orientaba al Once Caldas, el receptor de los mensajes era el zaguero central Alexis Henríquez. Ahora en Nacional el destinatario es Álex Mejía, un volante de primera línea, quien con mano sudorosa trata de leer y comunicar lo que dicen los garabatos a sus compañeros. Por ahora no se nota la eficacia de este estilo.
Pero quiero anotar, a nombre de los jugadores, que me parece un atentado contra la inteligencia de quienes juegan. Porque son profesionales que deben “leer” el partido y tener autocrítica inmediata sobre lo que esta ocurriendo. Los jugadores son los primeros en darse cuenta de por dónde insiste el rival, cuál boquete se está creando y ellos mismos están facultados para corregir. No imagino a un Pibe Valderrama o cualquier jugador líder en el campo, esperando mensajes escritos para saber qué hacer.
No hace mucho el técnico Louis van Gaal anotaba en su libreta, aunque nunca lo vi utilizar el método de Osorio, que respeto, aunque no entiendo cómo pretende recomponer sobre la marcha la figura táctica del equipo.
Seguramente él, estudioso y capacitado, condiciones sin discusión, debe comprender que con papelitos y mensajes no se ganan partidos. Es más práctico enseñar en la semana y repetir y repetir hasta el cansancio los movimientos.