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Pelear puntos

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Esa es la consigna del momento, sólo valen los resultados y poco importa cómo se juega o se consiguen los objetivos.

Si se jugó mal o bien es tarea pendiente y posterior tema de análisis o de consuelo para quienes le buscan o buscamos razones y explicaciones. Hoy en día por eso los ganadores de primeras páginas y reconocimiento son los goleadores. Un ejercicio sencillo para corroborar lo anterior, resultaría evaluar la cantidad de exposición fotográfica a la que son sometidos jugadores como Falcao o el goleador del rentado Osorio Botello. Los hinchas genuinos, los de tribuna, cantan y saltan para aplaudir el resultado o chiflar la caída de su equipo. Lo demás es asunto secundario para regresar a la excusa de siempre. Únicamente vale el fin, sin importar los medios utilizados para conseguirlo.

Me pareció, en el juego Millos-DIM, que éste último lució más suelto en su juego, más alegre, fluido, y quizás, pienso yo, porque no estando Choronta Restrepo como volante central, el tránsito de la pelota es más rápido. Con Choronta el equipo se nota más lento en la salida, Tal vez buscando más seguridad y precisión en los pases. Esta vez la velocidad, que no siempre es segura, y resulta en casos arma de doble filo, los rojos con Santoya y Pardo provocaron más sustos a los azules. El primer tiempo fue controlado por el DIM y aprovecharon un error en la salida de Pedro Franco, técnicamente un buen zaguero central, con tendencia a juego clásico y de adorno, aunque en circunstancias especiales hay que sacar el balón sin pudor, a la tribuna o lejos, como lo hacían los defensas paraguayos de antes. Franco la perdió y sobrevino el gol de Pardo, quien lo celebró emocionadamente porque no es propiamente un goleador.

El célebre Pancho Villegas, un técnico paternalista, humorista del fútbol, respondió a una pregunta sobre quiénes eran piezas fundamentales en un equipo. Respondió: “el puntero izquierdo y el tesorero”. Diría hoy que los laterales son esenciales, porque cumplen con aquello de abrir la cancha y servir centros para quienes de sus compañeros estén en el área adversaria. Eso lo hizo Millos en la complementaria. Tanto Mosquera como Lewis Ochoa iniciaron una constante acción de centros, no siempre acertados, aunque a la postre Osorio Botello devolvió la esperanza de clasificación con dos goles, porque este nuevo goleador vive al pie de los arqueros. Tanto así que en uno anticipó a Castillo, el arquero del DIM, sobre la propia raya. Arboleda, el llamado a dar orden y salida, esta vez no cumplió el papel y los locales llegaron a los 18 puntos.

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