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Repasar

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Fui uno de los tantos seguidores del fútbol que no pudieron sustraerse al Real-Barcelona. Por la reunión de jugadores de alto nivel y la competencia, y, obviamente, por la presencia del primer colombiano en este clásico.

Esas dos razones eran suficientes para hacerle seguimiento y disfrutarlo. Pero más importante resultó el repaso que a todos nos dieron los equipos, con un aprovechamiento para los técnicos jóvenes o los de siempre. Dos estilos distintos de juego y una conclusión esencial.

Depende de lo que los futbolistas jueguen. En Barcelona continúa una manera de interpretar el juego. En su zona de volantes, Xavi, Iniesta, Busquets o el que ingrese, elaboran un fútbol de toque, de intentar aprovechar a Messi, esta vez por cierto apagado, y sin afanes van tejiendo una especie de red, donde pretenden adormecer al contrario.

En cambio, el Real, por la clase de jugadores, pasa a gran velocidad a zona de ataque. La velocidad de Cristiano, la movilidad de Benzema, siendo futbolista pesado en su contextura, y el apoyo de James por un costado y Marcelo por el otro, le otorgan un tránsito vertiginoso a la pelota y frontal por lo demás. A diferencia de los volantes tocadores del Barcelona, los del Real, Modric y Kroos, saben que no deben demorar el control del balón.

Aunque haya perdido el Barcelona no puede ignorarse que su fútbol es eficaz, sin traicionar una forma de encarar el partido. Lo que ocurrió es que sus volantes Xavi e Iniesta no lograron terminar el choque, uno por lesión y otro por disposición del técnico. Así el caso, Suárez pagó el precio de sus cuatro meses de suspensión y sólo Neymar, por ratos, quiso animar a su equipo, cuando Carvajal, un rústico, fuerte lateral, le dio oportunidad. La defensa azulgrana, además, no encontró la manera de mantener orden y terminó descuadernada con el avasallante ataque blanco, que perdió opciones claras y el tres a uno resultó perdonavidas, si se revisan los arranques del Real.

Mención, por supuesto, para James Rodríguez, quien cada día gana terreno en su aspiración de ser titular, recordando que en las primeras fechas apenas jugaba un poco más de 70 minutos. Esta vez en los 90 hizo olvidar a Di María mucho antes de lo esperado, y sus pelotazos cruzados y el pase gol a Benzema lo meten en el grupo de los hombres de confianza de su técnico. Y eso que situaciones ideales para él las tuvo y no lo vieron la pareja de ataque. Cada partido es un examen para James. Y las calificaciones son para aplaudir. Bien por él.

Los técnicos deben armar sus equipos de acuerdo a los jugadores. Si hay velocidad es preciso explotarla como Real. Si no, pues intentar otra manera, con pausa y toque, como el Barça. La equivocación de los técnicos radica en querer desconocer las condiciones de sus propios futbolistas y obligarlos a trabajar alejados de su gusto y forma de interpretar.

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