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Clasificó Chile a las semifinales de la Copa América y lo consiguió jugando buen fútbol.
Con orden y seguridad defensiva, pero sobre todo con la intención de jugar a la pelota con pulcritud. Es rápido su juego, con Jorge Valdivia como gran generador, con el acompañamiento de Arturo Vidal y Charles Aránguiz, un jugador que empuja, y el lateral Isla, quien sabe pasar al ataque antes que defender.
En el terreno del estadio Nacional, Chile ha tratado de jugar por abajo a un toque de balón y tener mucha movilidad de todos sus jugadores.
Ahora bien, el 8 de julio está citado Arturo Vidal para declarar por el rollo presentado contra los carabineros el día en que fue detenido tras el accidente que tuvo por conducir en estado de embriaguez. Los trató mal y el patrullero puso la queja.
Para ganar indulgencias, el jugador, así como sus compañeros, había ofrecido el premio que ganara en la Copa a la Fundación Emilia, que rechazó la ayuda, lo que se interpreta como una molestia imperdonable.
Su técnico, Jorge Sampaoli, pasó de agache y en el seno de la delegación no hubo sanción, y quién sabe si al menos llamado de atención. Pero en las columnas de opinión de diferentes medios se condenó el acto y hay presión para una sanción ejemplar, moral y económica.
El defensa Gonzalo Jara quiso ejercer la proctología en pleno juego contra el delantero uruguayo Édinson Cavani. Éste, como cualquier persona lo hubiera hecho, reaccionó y fue expulsado. Se pide, y debe ser así, una sanción de oficio que el Comité Disciplinario debe tomar contra el jugador austral. Sería de mala presentación que también quedara exento de culpa.
En Chile se habla de un indulto que proferiría la señora Michelle Bachelet, entusiasta seguidora de la roja, si Arturo Vidal es castigado.
El rollo que crece cada día más en el ámbito de la FIFA, por una corrupción galopante, proyecta sombras sobre una Copa América que ha sido un torneo sin el entusiasmo acostumbrado en países como el nuestro.
Lo que sí queda claro es el papel pusilánime del técnico Jorge Sampaoli. No fue capaz de ejercer su derecho de conductor de un grupo que en la cancha hace maravillas, aunque afuera tiene otras vivencias.