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Siempre igual

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En el fútbol de esta semana se vieron situaciones repetidas en la ilógica del fútbol mundial.

En la reglamentación seria de Europa, el gol tiene gran importancia. Por eso, así el Bayern de Munich haya perdido 3-2 ante el Manchester United, clasificó a semifinales de la Liga de Campeones. Todo, porque en el agregado que llaman, sus dos goles visitantes le dieron el tiquete. En la filosofía suramericana, cuando un equipo está ganando 3-1, los técnicos usan una expresión defensiva: “cerrar el partido”. Nada distinto a atrincherarse defensivamente para sostener la ventaja. El equipo inglés comulga con otros principios y siguió en su casa jugando a lo que sabe. Es decir, a atacar, importando poco defender el marcador.

Otro caso fue la maravillosa actuación de Messi, quien con sus cuatro goles llevó sobrado al Barcelona a semifinales. Hablando del argentino concretamente, apoyado desde luego por sus compañeros, se da en él una condición que han tenido los grandes jugadores. Messi busca siempre aprovechar su perfil zurdo y le fascina arrancar en diagonal de derecha a izquierda. Todos, incluyendo a sus marcadores o defensores, lo saben. Lo que no saben, y eso ocurrió con Garrincha, por ejemplo, era cuándo iba a arrancar o iniciar la jugada. Quienes juegan al lado de Messi, lo buscan, le dan la pelota para que el se las arregle y él sabe cómo. Así como se asegura que Messi está desperdiciado en el plan de su selección nacional, también, para aterrizar el asunto en nuestro medio, el Medellín que ganó su primer partido en Copa Libertadores juega mejor en el campeonato, marca goles en cantidades, pero en la competencia internacional no puede. La explicación, no la conocemos, aunque sigo pensando que dispone de delanteros, mas no de goleadores, que son aquellos que simplemente aprovechan las opciones.

Curioso resultó el triunfo del Santa Fe en Cali. Lo digo así, porque los cuatro delanteros utilizados por los cardenales: Nazarit, Yánez, Gutiérrez e Hidalgo, muy poco hicieron para responder al sacrificio y orden defensivo de sus compañeros. Tuvo que ser el volante Anchico en el final quien consiguiera el gol y los tres puntos. El problema de los delanteros citados está en que sólo esperan que el balón les llegue, sin poder aguantarlo, tenerlo, retenerlo para intentar con Pérez, González o Anchico armar alguna jugada. Reciben la pelota y pareciera que les picara, porque la dividen con los contrarios y terminan perdiéndola. Santa Fe ganó a pesar de sus delanteros.

Vi al árbitro de este partido, el señor Adrián Vélez, quien por momentos tiene comportamientos de sargento primero, con respeto por supuesto a los militares. Las tarjetas amarillas pareció que estaban reservadas sólo para Santa Fe y le dio por regañar o responder o amenazar a Flotta. No lo sé, aunque fue notoria esa acción. En cambio ignoró las bravuconadas del arquero Castillo al final del partido, provocando a jugadores cardenales.

Al principio, lo advierto, el fútbol resulta ilógico y de ahí su atracción. No siempre jugando bien y haciendo goles se ganan los partidos. Y apariciones en el firmamento del fútbol, como las de Messi, sostienen la credibilidad en el fútbol, a pesar de los dirigentes y la terquedad de los técnicos.

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