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Mientras Chile, Perú y Paraguay quedaron sin representantes entre los 16 equipos que disputarán los octavos de final de la Copa Libertadores, Cúcuta y Nacional siguen en carrera.
Curiosamente ambos cumplen una discreta campaña en el campeonato local y están, si no en la cuerda floja, sí obligados a conseguir casi la totalidad de puntos en disputa para llegar al grupo de ocho finalistas.
Pero en la Copa tienen la oportunidad de ‘salvar’ el semestre en lo deportivo y lo económico. En juegos de ida y vuelta, enfrentados a Fluminense y Santos, los de casa deben exigirse a fondo.
Ahora bien, de los dos, Cúcuta enseñó mejor perfil y disposición para ganar. Tuvo la fortuna de recuperar a Macnelly Torres, aunque éste continúa mostrando chispazos, y tal vez por ello el equipo se arrima al arco contrario cuando a él lo visita la lucidez, porque es un estupendo pasador de balón y deja, como lo ha demostrado, mano a mano a sus delanteros con el arquero rival.
Además, el argentino Matías Urbano, quien quedó en el plantel a petición de Jorge Luis Bernal, cuando el equipo hizo pretemporada en Bogotá, disfruta de claridad absoluta para el gol, y en eso algo raro pasa en el Cúcuta: jugadores desconocidos, como Martínez, el año pasado, el boliviano Cabrera y Urbano, resultaron goleadores, a bajo costo. Y no hablo del panameño Blas Pérez, porque ya en el Cali se había reconocido su gestión ofensiva. Cúcuta, quizá jugando de una manera diferente con Bernal y Sarmiento, logró acomodarse en la Copa Libertadores, como si le hubiese cogido el tiro. Chocar con Santos es repetir la historia y eso le puede dar una ventaja.
Caso distinto es el de Nacional, que no pudo estabilizar el juego colectivo. En este semestre dos jugadores respondieron y están eximidos de críticas: el arquero David Ospina y Camilo Zúñiga, quien definitivamente se siente más a gusto en zona de volantes, sin extrañar su posición original de lateral derecho. Por ser joven luce un atrevimiento con la pelota en los pies, exagerado a veces. Lo moderará en la medida que reciba juego fuerte. Los dos jugadores con su aporte no alcanzan a disimular el desempeño del resto.
Lo importante es aplaudir la ilusión que brindan ambos equipos.