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Resultó una semana atiborrada de noticias en el fútbol de acá y de allá. El primer hecho, y con mucha publicidad y morbo, resultó ser el del nuevo patrocinador del rentado.
Después del retiro, por fuerza mayor de Protabaco y sus productos Mustang y Premier, se vio una genuina subasta de interesados. Los señores de Coca Cola seguramente aprendieron la lección tantas veces pregonada y no aplicada de contar por escrito los convenios. Todo indica que hubo un arreglo verbal, el cual quedó sin piso cuando la asamblea de los 36 clubes ingresó al estudio de las ofertas. Surgió la posibilidad del banco BBVA y la reacción del Grupo Postobón, que ya tiene vínculos en el fútbol profesional con la Copa Postobón, patrocinio de equipos (Nacional) y dueños de la operación televisiva.
Nunca los presidentes de equipos estuvieron tan contentos y animados, al comprobar, quizá sin quererlo, la fuerza publicitaria del fútbol. Al final Postobón pujó, pagó cuotas atrasadas, consiguió el paz y salvo y siguió adelante. Por supuesto que es comprensible la desazón de Coca Cola y BBVA.
Curiosamente la Dimayor aclaró, sin nadie estar pidiéndolo, que una cosa es el patrocinio y otra la parte esencialmente futbolística, para señalar la independencia en decisiones en asuntos de fútbol que debe considerar Dimayor. En otras palabras, sería inaudito que Nacional se retirara en un partido por decisiones arbitrales que consideren injustas, ni los jueces caer en la tentación de otorgar prerrogativas al patrocinador. Este punto configura en buena parte el morbo que mencionaba.
De paso, la Dimayor con ese dinero enorme que ingresa por patrocinio, televisión, multas que rondan los 20 millones semanales y balones, debiera buscar ayudar a los equipos, no para que gasten más sino para que paguen sus deudas, puesto que al fin y al cabo, la Dimayor vive en la medida en que subsistan los equipos.
El segundo hecho va relacionado con el papel de la selección Sub 17 en Nigeria. Jugó mal un tiempo, mejoró en la complementaria y eliminó a Argentina. Hoy ante los turcos, equipo fuerte, pero no invencible, ojalá Ramiro Viáfara repita la formación o alineación con la cual venció a los gauchos. El equipo funcionó mejor, estuvo despierto y ante todo, con ambición.
Curiosamente esta selección debió ser alterada en su formación respecto a la que actuó en el Suramericano, porque muchos jugadores no cumplían el requisito de edad. De un sopapo fueron llamados siete como para advertir que no hubo tiempo, ni proceso, ni cosa parecida. Eso simplemente para anotar, que los buenos jugadores no requieren a veces tiempo de entrenamiento ni compenetración, sino que los junten cuando toca.