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Con la lesión de Falcao y, por ello, la necesidad de ir pensando en cómo armar la zona delantera de la selección, quizás algunos de los jugadores que comenzaron el campeonato local entiendan que pueden tener alguna posibilidad para las próximas convocatorias de Pékerman, y no solamente por el caso de Falcao, sino porque varios de quienes colaboraron en la etapa de clasificación están dando gabelas por su rendimiento actual.
Algunos, como Edwin Valencia, ya titular en Fluminense de Río, y Teófilo Gutiérrez, sin que cante goles con River, están entrando en ritmo de juego, mientras preocupa el caso de Abel Aguilar, Carlos Alberto Sánchez y los laterales. Las excepciones podrían ser las de Juan Guillermo Cuadrado, James Rodríguez, Jackson Martínez y Carlos Bacca. Realmente, a Pékerman lo espera la tarea de rearmar la figura de la selección con los pocos partidos amistosos, y pare de contar.
El campeonato trajo nuevos uniformes y pocas sorpresas, a no ser que se considere grande el triunfo de Uniautónoma sobre el Tolima. Ómar Pérez, más flaco, exhibió su condición de excelente pasador de balón para sus compañeros. Dayro Moreno continuó apegado al gol y otros apenas inician su recorrido en cuanto a fútbol se refiere. Al Medellín le va a costar hacer goles si no decide ir a buscar el arco adversario, pero quiero anotar, en su caso y en el de varios equipos, que los jugadores claves, con talento y capacidad, no pueden dejar colgado de la brocha al técnico cuando los llama a solucionar un plan de juego. Ni Giovanny Hernández ni Arboleda respondieron con lo que saben para mejorar al DIM, o no sabían qué hacer o nunca entendieron por qué debían echarse el equipo al hombro.
Jugadores como Sherman y Montaño, el del Pasto, mantienen su eficacia en los cobros de tiros libres.
Llama la atención que mientras la Dimayor envía cartas amenazantes a los jugadores desconociendo las leyes laborales, lo cual amerita un llamado de atención del Ministerio del Trabajo, no tengan con qué comprar los famosos sprays para acabar con esa perdedera de tiempo a la hora de armar barreras para cobros de tiros libres. Es increíble. En cambio, árbitros como Ímer Machado siguen manejando partidos con nueve tarjetas en promedio por partido, alimentando las arcas de la Dimayor y seguramente asegurando nombramientos, porque los árbitros nuestros, como los policías de tránsito, sólo viven de los comparendos para asegurar los puestos.