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Los medios de comunicación están convocados a desempeñar un papel decisivo para que la mayoría de la población intervenga en el proceso electoral apoyando candidatos éticos y propuestas transparentes y viables.
El objetivo del presente artículo es invitar al señor Presidente de la República y a los ciudadanos, a repensar las implicaciones y alternativas que se derivan de los actuales riesgos que, para nuestra democracia, tienen las elecciones a alcaldías, gobernaciones, asambleas, concejos y juntas administradoras locales de 2015.
Reflexiones.
1) Recordemos incisivamente que en el interior del proceso político colombiano, siempre han existido riesgos electorales, y ello lo podemos ver si estudiamos -por vía de análisis- periodos tales como: la hegemonía conservadora de 1882 a 1930; la liberal de 1930 a 1946; la lucha por el reparto del poder de 1946-1957; el Referendo, que no Plebiscito, de 1957; los desarrollos del Frente Nacional de 1958-1974; y las variantes que, en el proceso de aparecimiento de la guerrilla, el narcotráfico, el paramilitarismo, la violencia organizada y sus combinaciones, se presentaron a partir de 1970; sin olvidar, por supuesto, la incidencia de: la toma del Palacio de Justicia, en 1985; la violencia agenciada por Pablo Escobar, en los 80 y 90; y la eclosión del fenómeno paramilitar y parapolítico, a partir del 2002.1
2) Si tomamos distancia frente a la complejidad del actual proceso electoral, los riesgos y las amenazas a nuestra democracia son realmente graves; hay que ser previsivos. La situación actual es el resultado de un proceso histórico-estructural que amenaza los presupuestos sustantivos de nuestra Constitución: los peligros que en Colombia se sigan desarrollando formas específicas de neofascismo, son reales.
3) Para un civilista, el proceso electoral que se avecina, tiene serias y grandes implicaciones: es un tema que compete a la Presidencia, a las fuerzas militares y de policía, a los departamentos y municipios, a la Registraduría, a la Procuraduría, a la Fiscalía, a los representantes de los movimientos políticos y sociales, a los grupos de presión, a los medios de comunicación, a los rectores universitarios, a las organizaciones no gubernamentales, interesadas en el fortalecimiento de la transparencia de los procesos electorales; y, en fin, a todos los ciudadanos preocupados por el sostenimiento y la profundización de nuestra Constitución.
4) Pensando en el fenómeno de la abstención, en el intervalo 1950-2014 y si ella continúa, quienes nos vamos a seguir viendo notablemente perjudicados somos los ciudadanos, los demócratas y la institucionalidad, ya que al no participar, facilitamos que mediocres politiqueros, dirigentes sin sentido de grandeza y de patria, simples buscadores o enfermos de poder, negociantes de lo político y los distintos actores violentos, sean los que decidan sobre el futuro de nuestra insuficiente democracia, pero democracia al fin.
5) Conocemos que la Registraduría ha realizado esfuerzos para el mejoramiento del proceso electoral, para la ampliación de las garantías preelectorales, electorales y poselectorales, más la historia de los recientes procesos, 2010-2014, y los hechos nuevos provocados por el paramilitarismo, la parapolítica, las guerrillas (especialmente las F.A.R.C. y el E.L.N) y la corrupción política organizada, nos indican que existen serios riesgos que amenazan la transparencia de los próximos comicios.
6) Deliberando en torno a los riesgos señalemos, como lo anota Gustavo Duncan, las siguientes cuatro categorías: i- Transgresiones por acción de grupos armados irregulares: guerrillas, paramilitares y estructuras mafiosas. ii- Transgresiones por mediación e intercambio clientelista. iii- Transgresiones por fraude en los procedimientos y la mecánica electoral; y iv- Transgresiones por financiamiento ilícito de las campañas.
7) Ampliando su reflexión, el articulista citado, nos plantea una serie de recomendaciones, vinculadas a los siguientes aspectos: i- Garantizar la seguridad de los votantes a ejercer su derecho de libre preferencia. ii- Observación y vigilancia imparcial del proceso electoral. iii- Cambios en las leyes que castigan las transgresiones. iv- Tecnificación de las elecciones; y v- Financiación de las campañas; y
8) Llegando aquí, y para enriquecer la reflexión, me permito sugerir las siguientes propuestas: i- El señor Presidente de la República, como primera autoridad político-administrativa y jefe de Estado, debe usar su potestad legítima y el poder de que está envestido por la Constitución, para fortalecer la transparencia del proceso y de los resultados electorales. ii- Es conveniente solicitar, al más alto nivel posible y con recursos humanos y tecnológicos óptimos, el apoyo de Naciones Unidas, de la OEA y de UNASUR.
iii- El papel de la Procuraduría, es significante y pertinente según sus funciones constitucionales. iv- Los gremios están invitados a: informarse, prepararse, comprometerse y proponer fórmulas viables que permitan discutir el problema y plantear soluciones. v- A través de ASCUN, puede interesarse a los rectores y a las comunidades universitarias para que actúen, en ejercicio de su autonomía y según les es propio, en defensa de la democracia. vi- A mediano y largo plazo, se me presenta de una gran utilidad reestructurar los pensum y los planes de estudio, tanto en ciencias sociales como en ciencias naturales, para cualificar la formación de las comunidades universitarias en cultura política y liderazgo político democrático. vii- Las ONG y la sociedad civil, debemos organizarnos mejor para cristalizar los presupuestos y las prácticas derivadas del Estado Social de Derecho y la necesidad de ampliar nuestra democracia; y viii- Los medios de comunicación están llamados a contribuir eficazmente a la creación de un ambiente societal y de un espíritu de controversia civilizada que faciliten el discernimiento y reflexión adecuados por parte de los ciudadanos que debemos poseer una conciencia política informada en torno a las definiciones que están en juego en octubre 15. 2
Referencias
1 Véase Gran Enciclopedia de Colombia, Historia 2, pp. 247- 288; Historia 3, pp. 11-288. Biblioteca El Tiempo-Círculo de Lectores, Bogotá, 2007.
2 Véase por ejemplo el Programa de la Revista Semana correspondiente al lunes 6 de julio del presente, dirigido por Rodrigo Pardo.
Bibliografía inicial
Duncan, Gustavo. (2007) “Potenciales riesgos en las elecciones de octubre de 2007 a alcaldías, gobernaciones, asambleas, concejos y juntas administradoras locales”. Documento Fescol. Leal, Francisco. (Ed.) (2005). En La Encrucijada. Norma. Bogotá. Roa Suárez, Hernando. (1997) La reforma del Estado y la gobernabilidad. Fescol. Bogotá. ____, (2003) “Liderazgo, gobernabilidad y paz: El caso colombiano.” En: Revista Universitas No. 105. Universidad Javeriana. Bogotá. ______, (2006) “Nuestra Constitución y la construcción de la paz”. En: elespectador.com, 5 de agosto. ____, y Johan Galtung (1998) ¿Cómo construir la paz en Colombia? Esap. Bogotá.Ungar Elizabeth. “No basta saber cómo llegaron, sino cómo actuaron”. En: Actualidad colombiana. Edición No. 447. Marzo 12 a 16 de 2007.
Enlaces: www.votovital.org ; www.moe.org.co ; www.procuraduria.gov.co ; www.registraduria.gov.co ; y www.votebien.com