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Mi tema es la vida, y cuanto más vivo, mas tendré de que hablar. G.G .M
Gracias por tu vida, Gabo; naciste Caribe y esas maravillosas raíces y experiencias, signaron tu existencia y obra. Honraste a Colombia, México… Hispanoamérica. Nos diste a conocer en Asia, África, Europa y Norteamérica. En las librerías de los aeropuertos del mundo, encontramos tus obras y aportes literarios que aún nos invitan – en unión de brillantes latinoamericanos- a conocer y disfrutar lo real maravilloso.
Tu existencia fue el testimonio de un ser humano en búsqueda de creación que, a base de consagración, cuidado, compromiso y conciencia crítica, se insertó en la historia literaria del mundo para invitarnos a leer y escribir. Sí, a leer porque es un camino decisivo para aprender a conocernos; a comunicarnos; a formar nuestro criterio. A leer, porque es un sendero y disciplina para afianzarnos; para fortalecer nuestro discernimiento y capacidad cocreativa.
Y a escribir; porque es un arte y oficio que impulsa a la comprensión de lo humano. Porque escribiendo podemos revisar aspectos sustantivos de nuestra vocación y facilitar el bello ejercicio de la dialogicidad. Porque escribiendo, podemos decir nuestra palabra; invitar a otros a la práctica de la libertad, de la equidad y de la fraternidad. Porque escribir nos facilita la comprensión interdisciplinaria de la complejidad política, cultural, económica, social y ambiental, tanto a nivel nacional como internacional.
Sí, Gabo: con tu vida, nos convocaste a la práctica de las artes y los oficios de leer y escribir, como caminos apropiados para contribuir a construir la paz en un país atormentado por diversas y sucesivas violencias durante los últimos 66 años.
¿Cómo olvidar la magnífica experiencia periodística plasmada en El Universal, El Heraldo y, sobre todo, en El Espectador? Allí, gracias a su trabajo consagrado, mereció ser enviado a Paris para laborar como corresponsal…
Tu aventura en “Alternativa”, en cooperación con Enrique Santos Calderón, Antonio Caballero, Orlando Fals Borda y Jorge Restrepo… fue un símbolo inolvidable de trabajo político-libertario en medio del Estatuto de Seguridad. Ahí quedó, para la historia, un bello testimonio de conciencia crítica, a propósito de la construcción de justicia social estructural.
Pasaron los años… y la Academia sueca te honró con el Nobel. Continuó entonces, un proceso nuevo que facilitó la eclosión de un volcán literario que seguiría concretando creatividad y originalidad. Veamos algunos de esos hitos.
Andando a grandes zancadas, nos encontramos con: “Vivir para contarla.” Su publicación fue otra oportunidad para que jefes de Estado, literatos de prestigio mundial, profesores universitarios, pensadores, periodistas de opinión y personalidades – que lo conocieron y estudiaron, en distintos momentos de su evolución- dieran a conocer diferentes percepciones y análisis sobre su desarrollo histórico.
Existe otro hito inolvidable en la vida de este colombiano excepcional: sus 80 años, en el 2007. Cuán sano orgullo sentimos en el merecido homenaje que le rindieron las Academias de la Lengua, presididas por la española. Si recordamos su transcurrir vital, a partir del otorgamiento del Nobel, encontramos que no bajó la guardia frente al peso inmenso de su prestigio, sino que, metódica y plácidamente, ejercitó su cerebro y “calentó el brazo” para continuar compartiendo, con millones de lectores, lo mejor de su fecunda existencia.
La segunda edición especial de “Cien años de soledad”, y el Acto Solemne de Cartagena, fueron hechos político – literarios, de alcance iberoamericano, que nos enalteció como colombianos y permitió mostrar que, en medio de un grave desajuste político – institucional (2007)- que puso en peligro la supervivencia de nuestra democracia – el reconocimiento a García Márquez nos exaltó ante el mundo y recordó ostensiblemente que Colombia no era, ni es, solo corrupción, pseudogerrilla, paramilitarismo, narcotráfico y todas sus nefastas combinaciones, que hay que enfrentar con más democracia y no solo con represión.
¿Por qué no consignar un hito adicional? Sí, el trabajo cuidadoso y responsable de Gerald Martin es la publicación que enaltece la labor de Gabo como escritor y como persona. De la revisión meticulosa de la obra: “García Márquez, una vida”, puede inferirse la compenetración del autor con diversos contextos, el estilo, la evolución, la calidad, los contenidos de su producción literaria y la personalidad del biografiado. Martin reconoce que es su descubrimiento más significativo en la lengua castellana del siglo xx y lo designa: “el Cervantes de nuestro tiempo”. Siendo octogenario, tuvo la satisfacción de encontrar un serio escritor que hizo de su biografía, una obra de arte.
Un complemento apropiado es la revisión de “Yo no vengo a decir un discurso” que se edita en 2014. Los 63 años del trasegar literario de nuestro Nobel y los 22 discursos, son significativos y permiten encontrar – con claridad – su paulatina evolución y enriquecimiento literario, el ejercicio de su vocación como periodista y cronista, su preocupación por la problemática ecológica, sus análisis de algunos procesos políticos y de desigualdades estructurales, su interés por la problemática del poder y quienes lo ejercen, sus planteamientos sobre contradicciones y desafíos colombianos y por supuesto, el cultivo delicado del afecto, respeto y admiración por sus maestros, amigos y colegas escritores.
Gabo: Cuán grato haber pergeñado esta columna para decirte, con afecto y admiración de colombiano: ¡Gracias!
roasuarez@yahoo.com