Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Una labor periodística apropiada para complementar mis reflexiones en torno a las artes y oficios del leer y el escribir, es presentar, condensadamente, algunas notas iniciales sobre casos latinoamericanos exitosos.
Me voy a referir, en voz alta, a tres figuras cimeras de nuestra literatura: Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa.
Gabriel García Márquez. Observando vertiginosamente su obra: La tercera resignación, y sus cuentos iniciales; El Coronel no tiene quién le escriba, Cien años de soledad, El otoño del patriarca, El amor en los tiempos del cólera, El General en su laberinto, Noticia de un secuestro, Vivir para contarla, La memoria de mis putas tristes, Yo no vengo a decir un discurso…, encontramos que junto a esa consagrada labor, están sus aportes periodísticos, su oficio como guionista y el realismo mágico, conformando una maravillosa integración que atrapa al lector, cada vez más, y lo invita a cultivar nuestro idioma, así como a descubrir el valor de la palabra escrita y hablada, para la comprensión y transformación de un mundo injusto y violento, como el que nos ha tocado vivir.
El trasegar en torno a las publicaciones de GABO, es una invitación a conocer su lucha, limitaciones, búsquedas y consagración, hasta su triunfo internacional. Su lectura es uno de los pasos posibles para aprender a escribir y, ver sus obras en las mejores librerías y bibliotecas del mundo, es motivo de sano orgullo como colombiano y latinoamericano.
Ahora bien, un camino adecuado para profundizar en el conocimiento sistemático de su evolución, es darnos a la tarea de leer el libro de Gerald Martin: Gabriel García Márquez, una vida. Esta biografía es indispensable para comprender la evolución de un latinoamericano ejemplar, por su capacidad de lectura y escritura; y por su sensibilidad con los más importantes valores libertarios occidentales. El autor sostiene que Gabo es el descubrimiento más significativo que ha encontrado en la lengua castellana del siglo XX y está de acuerdo en designarlo: el Cervantes de nuestro tiempo.
¿Por qué leerlo? Porque aún es tiempo para potenciar vocaciones literarias que se acerquen creativamente a la comprensión de nuestra compleja realidad y a sus procesos de fortalecimiento democrático. Y también: porque la vida de García Márquez es un ejemplo de trabajo responsable y superación. En nuestros días, la juventud latinoamericana y mundial necesita ejemplos vivos que le enseñen a insertarse en la transformación de la realidad y a ser significantes en medio del proceso globalizador.
Si, por vía de ejemplo, nos detenemos en los textos recopilados en “Yo no vengo a decir un discurso”, es posible ver con claridad, su enriquecimiento literario; el ejercicio de su vocación como periodista y cronista; su preocupación por la problemática ecológica; sus análisis de procesos políticos y desigualdades estructurales; su interés por el tema del poder y quienes lo ejercen; sus planteamientos sobre contradicciones y desafíos colombianos y, por supuesto, el cultivo delicado del afecto, respeto y admiración por sus maestros, amigos y colegas escritores. En fin…quien lea y relea esta elaboración, podrá desentrañar y disfrutar el humanismo que vertebra el conjunto de la obra.
Tomemos distancia: cuánto esfuerzo, lecturas, relecturas, decantaciones, correcciones, limitaciones, trabajo creativo y… éxitos. Aquí están recogidos para ofrecerle al lector unas horas de placer, disfrutar el empleo adecuado de nuestro idioma y la evolución de una vida que bien ha valido la pena para la historia de América Latina, de nuestro país y de la literatura universal.
*
A propósito de Carlos Fuentes deseo anotar que mi primer contacto con su obra literaria, fue la lectura de: La región más transparente, editada por el Fondo de Cultura Económica, hace unos decenios. Después, continué con Aura, La muerte de Artemio Cruz, Terra Nostra, Gringo viejo, La frontera de cristal, La silla del águila, Todas las familias felices, La cabeza de la hidra… y La gran novela latinoamericana. Pasan los años y, estando estudiando en España (2005), me alegró trabajar su Prólogo al Informe Social de la Cepal que, cuántica y cuálicamente, analizó magnitudes de nuestros atrasos e injusticias en los 90’s.
Posteriormente, y con gran deleite vi, en directo, su magistral intervención en Cartagena con motivo de los 80 años de Gabo. Allí dejó estampado el testimonio de su generosidad y afecto por el amigo y colega. Y: ¿qué tal la densidad de su “Cuartilla breve para una literatura grande”, a propósito de los 125 años de El Espectador?
Cuánta responsabilidad en sus dos últimas entrevistas con Carmen Aristegui en México; cuánto énfasis en el valor que la educación tiene en la renovación y progreso de los pueblos; cuánta conciencia incisiva en la denuncia de la mediocridad de la mayoría de los candidatos a la Presidencia de la República, en el último debate electoral. Disfruté su vitalidad, el manejo de la información, la conciencia democrática y la responsabilidad histórica con las mayorías mexicanas. Él conoció bien el poder de la palabra y el ejercicio de la libertad creativa.
¡Qué bello testimonio para las nuevas generaciones en medio de ciertas superficialidades, inautenticidades y falta de compromiso histórico, con lo mejor de las tradiciones latinoamericanas! Carlos Fuentes es –en pleno siglo XXI- un paradigma para nuestra juventud sobre las implicaciones que se derivan del saber leer y escribir, con consagración. Gracias por su vida, Carlos; lo seguiremos leyendo, como justo homenaje a su labor. Usted tiene razón: Ni tradición sin creación. Ni creación sin tradición.
*
Mario Vargas Llosa. Complementemos la presentación inicial de este trio latinoamericano maravilloso, recordando que el estudio de su obra implica conocer su magnífica producción como novelista, cuentista, ensayista, periodista y creador teatral… Es sabido que lo más difundido entre nosotros han sido sus novelas: La ciudad y los perros ; La casa verde; Los cachorros ; Conversación en La Catedral; Pantaleón y las visitadoras; La tía Julia y el escribidor; La guerra del fin del mundo; Historia de Mayta; ¿Quién mató a Palomino Molero?; El hablador ; Elogio de la madrastra; Lituma en los Andes; Los cuadernos de don Rigoberto; La Fiesta del Chivo; El paraíso en la otra esquina; Travesuras de la niña mala; El sueño del celta; y El héroe discreto… Ha sido pues, el más prolífico escritor peruano de calidad y no fue al azar su designación como Nobel.
En el discurso de aceptación del Nobel, nos habla de “la pasión, vicio y maravilla que es escribir” y en párrafo sintetizador sostiene: “Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia. Faulkner, que es la forma – la lectura y la escritura – lo que engrandece o empobrece los temas. Martorell, Cervantes, Dikens, Balzac, Tolstoi, Conrad, Thomas Mann, que el número y la ambición son tan importantes en una novela como la destreza estilística y la estrategia narrativa. Sartre, que las palabras son actos y que una novela, una obra de teatro, un ensayo, comprometidos con la actualidad y las mejores opciones, pueden cambiar el curso de la historia. Camus y Orwell, que una literatura desprovista de moral es inhumana y Malraux que el heroísmo y la épica cabían en la actualidad tanto como en el tiempo de los argonautas, la Odisea y la Ilíada”.
Al revisar aquella intervención, encontramos que, amén de sus consideraciones histórico-literarias significativas, es una apología a la libertad de pensamiento y a la organización democrática de gobierno. Leyéndola, podemos concluir que, en buena hora, este peruano -inmortalizado por su literatura- nos entrega un discurso que puede ser objeto de un serio trabajo psicoanalítico que mostraría la apasionante evolución de un pensante iberoamericano, en búsqueda de libertad, justicia, pluralismo, equidad e imaginación creadora.
Confiaría que, con este punto de partida, diversos lectores se animen a profundizar el conocimiento de estas figuras cimeras de los siglos XX y XXI y se decidan a escribir su palabra. ¡Adelante!
P.S Para todos los lectores, un feliz año y mis mejores anhelos por sus realizaciones constructivas. roasuarez@yahoo.com