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Con novedad en el frente

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Una buena historia reúne talentos diversos. Escrita por Martin Herron y Philippe Blasband, Irina Palm (Garbarski, 2007), es una comedia británica de humor desconcertante y delicado, que invierte los términos del lugar común: el ama de casa, abuela devota de su familia —hasta el extremo de anularse por los otros—, convertida en su viudez, en una mujer que pasa las tardes tomando el té con sus amigas, pues la suerte hace de ella la empleada estrella de un bazar del sexo al que asiste con un delantal casero para proteger su ropa de fluidos accidentales.

Maggie es interpretada por Marianne Faithfull —uno de los ángeles que voló hasta chocar con la dura realidad en la escena pop de los años 60, heroína de su público cuando cantaba un tema bandera de la movida londinense: As tears go by—. El dueño del bazar, otra leyenda viva, es el actor serbio Miki Manojlovic, entronizado en la corte del cine por su papel como el padre conmovedor y entrañable de los chicos que sufrían por su ausencia en una película de culto: Cuando papá salió en viaje de negocios (Kusturica, 1985). Sam Garbarski, el director, es un alemán/belga, entre la publicidad y el cine, triunfal con Irina Palm, su segundo largometraje, donde el exceso está ausente y lo implícito tiene el vigor emocional que permite al espectador involucrarse en la película, tomar partido por Irina —nombre “artístico” de Maggie—, y percibir la dimensión tragicómica del drama por el que intenta, con métodos poco tradicionales, salvar la vida de su nieto.

De una geografía a otra, entre varias nacionalidades, el reparto y el equipo de producción de la película han contribuido a la creación de una pieza que honra el carácter ingenioso y agridulce del humor británico. El barrio de clase media, sus personajes pintorescos —la dueña de una tienda donde se vende de todo  y se intercambian chismes parroquiales—, las comadres que pasan por amigas de las víctimas, el delincuente de buen corazón que dirige el lugar donde trabaja Maggie, los inmigrantes y sus desventajas, Londres, ciudad en movimiento que contrasta con el suburbio y su quietud provinciana, la tensión familiar alrededor del niño enfermo, son los elementos sencillos con los que Garbarski y sus guionistas narran una historia de apariencia doméstica, que gira progresivamente hacia el laberinto secreto del sexo episódico y el placer tortuoso —al menos un tanto difícil cuando Maggie tiene que cruzar el impensable umbral de su vida, apacible pero tediosa, para excitar con manos de seda a los clientes.

Podría ser pero no sucede: brusquedad en el cambio de rutina, tratos escandalosos que pudieran surgir en giros tan drásticos como los de esta película. Herron, Blasband & Garbarski recurren a un absurdo aparente, de tono realista, para sugerir que la lealtad no es de ninguna manera negociable. Simplemente está presente como una actitud que moldea las situaciones y ennoblece, en medio de la adversidad, a los que saben prodigarla. Una conclusión a la que se llega cuando nos hemos solidarizado con la condición de cada personaje, comprendiendo cómo y por qué reaccionan de una manera específica, y hasta dónde serían capaces de llegar por los que se convierten en una inspiración para asumir retos impensables.

Irina Palm cumple con honrar la inteligencia de una buena comedia. A un golpe de humor le sigue otro, aún más sorprendente, permitiendo treguas al espectador para que no sienta un tratamiento exagerado del tema. La respuesta a lo que podría pasar si un personaje típico se encuentra en una situación atípica, la tiene esta película donde no hay reglas establecidas distintas a las de su lógica.

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