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El momento de los aireadores

Hugo Sabogal
05 de noviembre de 2011 – 08:00 p. m.

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Decantar un vino sin esperar horas ahora es posible, gracias a unos objetos que logran oxigenar la bebida al instante.

Pedro Arenas Canal es un hombre pertinaz. La última vez que lo vi en acción fue durante la reciente feria de The Wine Experience, en Corferias, donde se exhibieron, en una barra de 50 metros cuadrados, más de 30 de sus aireadores de vino (para blancos y tintos), que brindaron, copa tras copa, una interesante experiencia organoléptica a más de 2.000 entusiastas bebedores.

Ninguno de los compradores quiso que le sirvieran directamente de la botella. Todos querían que su trago pasara por el Vinturi, un escultórico artefacto promovido por Arenas, que, palabras más, palabras menos, potencia los encantos aromáticos del vino, después de pasar, por escasos segundos, a través de un sencillo cono de plástico, con agujeros a los lados.

Aunque el Vinturi no está sólo en el mercado —dos de sus principales competidores son el Wine Weaver y el Decantus, que cumplen una función similar—, se puede decir, sin temor a equivocaciones, que es el más audaz e innovador, en razón de que lleva el concepto de aireación a todas aquellas bebidas que basan sus encantos en una gran diversidad de fragancias y sabores.

El Vinturi, por ejemplo, ha elaborado un sistema de oxigenación para tintos y blancos, lo mismo que para bebidas espirituosas como whisky, coñac, vodka, oporto, tequila, ron, ginebra, bourbon, brandy, sake y otros licores.

Como si eso fuera poco, Arenas apoyó a uno de los participantes en el Concurso Nacional de Baristas —celebrado al mismo tiempo que The Wine Experience, en el marco de Gastronomía 2011— y —adivinen qué— el ganador fue, precisamente, Ever Bernal, de Amor Perfecto, quien preparó un hechizante espresso sometiéndolo a un paso previo por el Vinturi. Muy seguramente los fabricantes de estos accesorios de oxigenación estarán mirando de cerca el complejo universo del café, que, junto con el del vino y los espirituosos, es uno de los néctares de la naturaleza que más aromas y sabores posee.

Entonces, la pregunta clave es: ¿qué hace un aireador para que las bebidas sepan mejor? ¿Es necesario tener uno de ellos siempre a la mano?

Antes de responder a estas preguntas, vale la pena señalar que el vino y otras bebidas envasadas en botellas herméticas desarrollan olores a encierro durante su guarda.

Hasta hace relativamente poco, la única manera de erradicarlos consistía en transvasar los líquidos de un recipiente a otro para que éstos, al entrar en contacto con el aire, potenciaran sus atributos aromáticos y gustativos.

De todas formas, había que esperar a que comenzaran a mostrar sus fascinantes matices ocultos, en un proceso evolutivo que podía durar horas y, en algunos casos, días.

Fue entonces cuando entró en escena el ingeniero eléctrico Rio Sabadicci, quien, en una ocasión, y tras una larga montada en bicicleta, resultó invitado por su compañero de excursión a degustar un afamado tinto. Tras observarlo, Sabadicci le preguntó por qué depositaba el vino en un decantador si la idea era beberlo pronto. “El vino necesita airearse para mostrar sus mejores aromas”, le respondió su amigo.

A partir de ese momento, y metido en el garaje de su casa, Sabadicci se dedicó a diseñar, con el apoyo de varios amigos, un artefacto que permitiera oxigenar el vino de manera instantánea, sin tener que esperar tanto tiempo para disfrutar de una copa.

En poco tiempo, Sabadicci —quien trabajaba en la elaboración de software tipográfico para los computadores de Apple— produjo el ya conocido cono de plástico con orificios a los lados, que permiten una rápida aireación mientras el vino se sirve en la copa. El éxito fue inmediato.

El primer Vinturi se lanzó al mercado en 2006 y, desde entonces, la empresa no ha dejado de crecer. Tras diseñar el aireador para vino tinto, Sabadicci dio un nuevo paso y le introdujo algunos cambios con el fin de ayudar a oxigenar los vinos blancos, que, por su frágil condición, deben airearse de manera moderada. Y de ahí pasó al Vinturi para destilados.

Cualquier amante del vino que haya tomado una copa antes y después de haberla pasado por un Vinturi o similares sabe que se enfrenta a dos experiencias bien distintas. En pruebas a ciegas, por ejemplo, muchos creen haber bebido dos vinos diferentes. Y la razón es que, recién servido, el vino —en especial el tinto— parece duro y cerrado. Después de su paso por el aireador, exhala aromas a rosas, pimienta negra, regaliz o frutos rojos maduros. Es como estar en una bulliciosa calle y después pararse en el centro de una sala de conciertos.

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En The Wine Experience —el evento masivo más importante en el que los fabricantes del Vinturi han participado—, este aireador volvió a demostrar que ya tiene un lugar asegurado en casas, hoteles, clubes y restaurantes. Simplemente, ofrece un disfrute inmediato de vinos, destilados y hasta cafés.

Todo esto adquiere mayor trascendencia ahora que el vino y otras bebidas han comenzado a apreciarse por sus encantos olfativos y gustativos, más que por sus efectos desinhibidores o exaltadores de la personalidad.

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