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La onda del vino alternativo es más fuerte de lo que muchos se imaginan.
Écheles, por un ejemplo, un vistazo a los Vignerons Indépendants de France (VIF), una asociación que reúne a más de 30.000 productores, quienes sólo trabajan en función del vino y para el vino, rigiéndose por cinco sencillos principios: respetar el terroir desde el punto de vista cultural y ecológico, trabajar y cosechar con sus propias manos el viñedo, hacer el vino sin la ayuda de nadie, embotellarlo personalmente y defender, a toda costa, la elaboración del vino como una forma de vida. La industrialización de la bebida está lejísimos de su visión y de su ética. No tienen gerentes de exportación ni de mercadeo, y con botellas en una pequeña maleta van explicando por el mundo lo que hacen.
Algunos podrían catalogarlos como seres extraños y marginales, pero nada que ver. Son personas que pertenecen a una especie cada vez más escasa de individuos, que trabajan por un concepto, independientemente de si triunfan o fracasan. La idea, obviamente, es salir adelante, pero a su propio ritmo.
En nuestro entorno inmediato existe un grupo de este tenor, conocido como el Movimiento de Viñateros Independientes de Chile. Los números no son ni la sombra de sus contrapartes franceses: apenas suman 23 asociados. Pero es tan visceral lo que hacen por el vino de su país, que las grandes agremiaciones locales y las casas chilenas de alcance global han decidido abrirles un espacio en sus ferias y sus giras, porque los Movi influyen cada vez más frente a los mercados y a los consumidores.
El jueves pasado, en Bogotá, dentro de la gira Chilean Wine Tour, organizada por Prochile, cuatro de los Movi tenían una mesa al lado de las grandes marcas chilenas y constituían la novedad de la muestra; una especie de bocanada de aire fresco en un sector que ya ha comenzado a adoptar sus ideas: por ejemplo, se ha venido abandonando el estilo de vinos pesados con largos períodos de añejamiento, a cambio de dar forma a bebidas más ligeras, frescas y de fácil consumo. Esto es algo que pocos años atrás parecía impensable. Por lo general, los Movi tampoco poseen viñedos propios, ni instalaciones de alta tecnología. Alquilan espacios en bodegas amigas o simplemente recurren a técnicas artesanales (como tinajas de barro), valiéndose de su formación y experiencia profesional.
Eso sí, y en su mayoría, los Movi son enólogos de alta formación, con recorridos en grandes bodegas y pasantías en varios países del mundo. No son unos improvisadores.
Su meta, por ahora, es vender un número de botellas suficiente para pagar el alquiler de sus casas y la educación de sus pequeños hijos. Los más exitosos logran acumular algunos ahorros para comprar un pedazo de tierra y mejorar alguna vieja propiedad y transformarla en una planta chica de elaboración, con lo mínimo necesario para trabajar.
Cada socio paga una suma de 125 dólares mensuales con el fin de sostener las actividades administrativa de Movi. Ese dinero lo utilizan para recibir invitados internacionales en sus pequeñas bodegas o en sus casas familiares, donde organizan asados informales, con algo de rock y nada más. Como no todos pueden viajar al exterior, eligen a sus colegas para que hablen de los vinos de sus colegas como si fueran suyos. Eso sí, en las etiquetas de respaldo imprimen un logo consistente en el dibujo a mano alzada de un barril con alas.
Tras cinco años de existencia, los Movi han pasado ya a convertirse en un punto de referencia en el Cono Sur. En un reciente artículo sobre la agremiación, el experto Eduardo Brethauer escribió en Vitis Magazine que, “aunque sus vinos apenas representan el 0,05% de las ventas chilenas en el exterior, su aporte a la construcción de una imagen más cercana y diversa de la vitivinicultura chilena es ya inconmensurable”.
Como no existen marcas presentes todavía en el mercado colombiano, valdría la pena citar los vinos de los cuatro visitantes: Villard Fine Wines (Sauvignon Blanc, Pinot Noir y un vino de ensamblaje), García & Schwaderer (Sauvignon Blanc, Pinot Noir y un ensamblaje de Carignan, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot ) Vulturewines (Malbec y Petit Syrah) y Acróbata (Cabernet Sauvignon y Carménère).Para más información, visitar el portal:
www.movi.cl. Será un inesperado descubrimiento