Publicidad

Vinos para fiestas

Hugo Sabogal
01 de septiembre de 2012 – 06:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Quizá la inquietud más agobiante para un anfitrión es calcular —y luego comprar— el vino para una reunión social concurrida. Las preguntas saltan como liebres: ¿Qué vino doy? ¿Cuántas botellas compro? ¿Cuántos tipos de vino necesito? ¿Con qué platos los sirvo? Las respuestas, en cambio, arriban a paso de tortuga. Y lo peor de todo es que muchas de ellas siguen sin resolverse hasta antes de abrirles la puerta a los invitados.

Se necesita haber pasado repetidas veces por este ejercicio para sentirse satisfecho con los resultados.

Sin que mi caso sea una solución aislada, le transmito algunas de las lecciones aprendidas.

Anteriormente, y en un esfuerzo por satisfacer todos los gustos, intenté animar este tipo de convites poniendo sobre la mesa vinos espumosos, blancos, tintos y rosados. Los primeros y los últimos desaparecían a toda marcha, sin casi dar abasto. Los segundos y los terceros, en cambio, quedaban abiertos, muchas veces sin empezar. La explicación es bien sencilla: los espumosos transmiten de inmediato un espíritu de celebración y los rosados se convierten, sin demasiado protocolo, en un acompañante apropiado para toda la recepción.

Para poder disfrutar como todos los demás y no pasarme en la cocina, ofrezco de entrada un dip de queso blando —adosado con cebollines frescos y cebolla orgánica en polvo—, que cualquiera puede untar sobre zanahorias miniatura y pequeños trozos de apio. En ocasiones elijo un surtido de quesos con frutos deshidratados. Ocasionalmente pongo minichorizos con una salsa rosada. Todas son recetas sencillas y ganadoras, y se la llevan bien con las burbujas.

En paralelo, pongo en una hielera ancha varias botellas de rosado seco —de una o varias marcas, para hacer más interesante el juego— y las voy reemplazando a medida que se terminan. Al disponer de un buen juego de copas, todos se sirven a gusto. Luego, y como platillo principal, si así puede llamarse, sirvo pasteles de pollo horneados, acompañados de una ensalada de frutas en su jugo. El maridaje es perfecto.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido