Publicidad

Extradición: ¿y de la propia viga qué?

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

LA NOTA DE PROTESTA DEL GObierno de los Estados Unidos por decisiones de la Corte es, más que cualquier cosa, un serio error diplomático. Su efecto colateral es revivir innecesariamente voces enemigas de la extradición.

Defiendo la extradición. La defendí en la Constituyente. Lo hice como candidato y lo hago como periodista. Es un instrumento indispensable de cooperación contra el crimen.

Pero tampoco se pueden minimizar los argumentos de la Corte Suprema en los dos casos recientes de controversia.

En el caso Gafas, el indictment fue formulado por la Corte norteamericana por secuestro, terrorismo y concierto. A diferencia de César, su compañero, y de Simón Trinidad, no se mencionó el narcotráfico. No es que la Corte diga que los delitos imputados no dan lugar a extradición, sino que la solicitud hecha por la Corte estadounidense señala, de manera reiterada, que se perpetraron íntegramente aquí. Es indiscutible que nuestra Constitución sólo permite extraditar colombianos “por delitos cometidos en el exterior”.

La falla está en el origen: en la equivocada solicitud por parte de la Corte norteamericana.

El segundo caso: alguien juzgado aquí no puede ser juzgado de nuevo en el exterior por los mismos hechos. Aunque es llamativo el cambio de doctrina de la Corte, que no había objetado solicitudes anteriores en iguales circunstancias, la verdad es que el principio de que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito es piedra angular y universal del derecho penal. Hay juiciosas interpretaciones que difieren de la decisión de la Corte, pero uno no puede pasar superficialmente por encima del argumento.

La nota de protesta del Departamento de Estado, ahora tímidamente rectificada por el Embajador, es desproporcionada e inútil. No es presionando a la Corte como se va a encontrar la solución a este asunto. Hay un amplio campo para la diplomacia. La prohibición del doble juzgamiento, ahora que hay Fiscalía, puede canalizarse de manera razonable. Quizás llegue a ser necesario renegociar el tratado de extradición con Estados Unidos, ya que el actual no rige para Colombia.

Por otro lado: ¿y la viga en el ojo? Deberían preocuparse los Estados Unidos por la sensación de pérdida de eficacia de la extradición. Múltiples negociaciones con narcos van dejando la impresión de que, para muchos de ellos, es preferible ser juzgados allá. ¿Qué mueve e DMG a autoproclamar su extradición? Ya no es la medida que producía pánico en los delincuentes.

A su vez, organizaciones defensoras de víctimas creen que la extradición de los jefes paramilitares dificulta la consecución de la verdad y la reparación. Apoyamos esas extradiciones en el entendido de que la colaboración de Estados Unidos sería efectiva. Ahora vemos que sólo funciona a medias. Una congresista acaba de ser dejada en libertad porque no fue posible obtener la declaración del testigo estrella, preso en celda americana.

Aliviaría mucho esta discusión que Estados Unidos garantizara, de manera eficaz, que la extradición no va a servir de burla al deseo de verdad y reparación que tiene la comunidad colombiana.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido