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TE VAS A ARREPENTIR, VIEJO GRINgo de Arizona. Estás labrando tu propia maldición.
La ley que criminaliza la inmigración no sólo viola derechos elementales de la persona humana, sino que contiene su propia venganza: ¿Quién te limpiará la mierdita cuando estés decrépito, desmadejado en un sillón, incapaz de mover el peso de tus años? ¿Quién te pondrá inyecciones en la madrugada, reparará la cafetera, limpiará tus desperdicios y te llevará a pasear por el vecindario en tu límpida silla de ruedas? ¿Quién vigilará los desagües, pintará tus paredes, cambiará el aceite de tu auto y te hará los domicilios? ¿Quién vigilará a tus hijos y tus nietos, en largas noches de desvelo, mientras tú consumes tu whisky y comes tus pavos? ¿Quién será tu enfermera, tu camarera, tu vigilante nocturno? ¿Quién te hará tus masajes y te proporcionará el ansiado happy ending por un precio irrisorio?
La cosa es seria. La tasa de fertilidad en Latinoamérica ha bajado. El caso de México, tu vecino, es dramático. De 6,7 hijos por mujer en 1970, cayó a 2,1 hoy. Cifras de país desarrollado. Todavía hay muchas mujeres en edad fértil, pero se estima que el flujo de migrantes mexicanos hacia Estados Unidos comenzará a declinar el año entrante. Hoy llegan 750.000 al año. Serán 600.000 en 2020 y diez años después 300.000. Ese día, gringo viejo, te vas a arrepentir. Y ese día, ya no sólo necesitarás quién administre tu escatología. Necesitarás banqueros, obreros especializados, agrimensores, médicos, arquitectos. Te arrepentirás, gringo viejo.
Y también llegará el día en que, en México, o en Colombia, también necesitaremos trabajadores y profesionales. El crecimiento de la economía y la caída generalizada de la tasa demográfica hará que nos quedemos aquí. Y, muchos regresarán. Morirás solo, gringo viejo. O tendrás que ir a morir a México como en la novela de Fuentes. Como dice Dowell Myers, de la Universidad del Sur de California, “no sería una sorpresa si muy pronto Arizona empieza a buscar afanosamente mexicanos que les ayuden en su retiro”. Los llamados baby boomers terminarán su vida laboral a partir de 2012. Y en 2015, la fuerza laboral norteamericana empezará a encogerse (Newsweek, Jun/10, Adrián Campo). Necesitarás mano de obra, ese eufemismo que encubre a personas de carne y hueso.
Por otro lado, la aplicación de esta ley te costará dinero. Ralph E. Odgen, jefe de Policía del condado de Yuma, en Arizona, prevé un gasto inicial de 1,2 millones de dólares, más una cifra entre 21 y 96 como costos carcelarios y 1,6 para el pago de abogados de oficio. Estas sumas saldrán de tus bolsillos.
Por fortuna, todo hay que decirlo, la Casa Blanca ha reaccionado. No sólo ha atacado la ley de palabra, sino que la ha demandado ante la Corte Suprema.
Pero eso no basta. Se requiere una reforma integral a la ley migratoria. Que debe comenzar por ser realista y entender que en el fondo de todo hay un tema económico. Y que aunque los latinos tengamos cara cobriza, olamos maluco y desobedezcamos las normas más allá de lo deseable, la migración es un fenómeno inatajable. Lo fue así desde el Paraíso, lo fue así durante el Éxodo, lo fue también bajo la Hégira. Si las aguas del Mar Rojo no lograron detener a los judíos, tampoco lo lograrán las murallas en California ni las leyes draconianas en Arizona.
No lo olvides, gringo viejo.