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El pasado domingo se realizó el examen de admisión, requisito indispensable para ingresar a alguna de las 94 carreras que ofrece la Universidad Nacional.
La exigente prueba, que se aplica cada seis meses, convocó en esta ocasión a algo menos de 40 000 aspirantes, de los cerca de 110 000 que la presentan cada año. En promedio sólo uno de cada 10 será admitido, aun cuando en algunos programas la demanda es tan grande que sólo uno de cada 70 obtiene el anhelado cupo.
La permanente revisión del proceso de admisión y de la prueba que aplica la Universidad desde 1939 ha hecho de éste un proceso dinámico, pero preservando siempre y celosamente la absoluta e indiscutible transparencia. Pocos procesos llevados a cabo continuamente en el país gozan de ese reconocimiento de la sociedad.
La jornada del domingo último se llevó a cabo simultáneamente en 26 ciudades del país y 20 consulados. La mayoría de los aspirantes son jóvenes entre 17 y 18 años, aunque hubo en esta ocasión un centenar de aspirantes menores de 15 años y más de 5000 mayores de 23 años. El 49% de aspirantes son mujeres. A los estratos 2 y 3 pertenece la mayoría de los examinados. Llama la atención encontrar a jóvenes de 24 nacionalidades diferentes a la colombiana, la mayoría venezolanos, pero también de Irán, Turquía y Corea, por ejemplo.
La Universidad, consciente de la existencia de grupos de poblaciones vulnerables, que en un proceso regular de admisión no tienen oportunidad de lograr un cupo, ha reservado algunos para jóvenes pertenecientes a estas comunidades que compiten en igualdad de condiciones entre ellos solamente; así, se realiza hoy en día una selección entre mejores bachilleres de: municipios pobres; víctimas del conflicto armado; comunidades indígenas; comunidades negras, afrocolombianas, palenqueras y raizales; y un Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (PEAMA) en San Andrés, Leticia, Tumaco y Arauca.
El examen ha adquirido tal perfeccionamiento, atención, inclusión y refinamiento, que se aplican pruebas específicas para bachilleres con discapacidad cognitiva, motriz, psicosocial, visual o auditiva. En los últimos cinco años sólo 98 municipios, de los 1123 del país, no han tenido aspirantes provenientes de ellos, lo cual reafirma el carácter nacional de la Universidad.
El examen de admisión actual tiene por objeto de evaluación, la comprensión y el uso descriptivo, explicativo y creativo de los conceptos básicos que se requieren para el aprendizaje a nivel superior de las matemáticas, las ciencias naturales, las ciencias sociales y las artes, manifestados en el reconocimiento de las estructuras y los códigos característicos de esos saberes. La prueba indaga a través de la comprensión de textos y del análisis de conceptos básicos, imágenes y gráficas. Aborda una temática central, con lecturas de actualidad, que evalúan la comprensión contextualizada y aplicada en las diferentes disciplinas. También examina la mirada interdisciplinaria frente a diversas situaciones como los deportes, los problemas ambientales, las estadísticas económicas, el mundo de los animales, la vida cotidiana, la salud, los derechos humanos, entre otros.
La alta demanda por los cupos de la Universidad Nacional, desde su creación, fue el principal motivo para diseñar, aplicar y calificar una prueba propia. Actualmente ésta permite no sólo seleccionar los nuevos estudiantes, sino también generar información temprana para orientar y diseñar políticas de acompañamiento estudiantil. El uso de pruebas estandarizadas es la mejor forma para proporcionar oportunidades de ingreso equitativo a la universidad: el mejor de los sistemas de selección.
A mi modo de ver, éste es un indicador confiable de las habilidades y los conocimientos de los aspirantes. Los resultados del examen pueden usarse, adicionalmente, para evaluar la efectividad del sistema educativo y recomendar mejoras en el currículo.
La información que arroja el resultado sobre el perfil académico del aspirante, permite identificar fortalezas y debilidades orientadoras. Hoy en día, el resultado de la prueba, con el puntaje correspondiente, discriminado por áreas, se le da a conocer al aspirante antes de la elección de su carrera de preferencia. Con base en sus resultados, la Universidad le ofrece cupo en aquellos programas en los que tiene probabilidad de ser admitido. Naturalmente, los programas de alta demanda, tales como Medicina, Geología o Ingeniería Mecatrónica exigen los más altos puntajes de ingreso. Una ventaja actual es que el aspirante elige una carrera, con pleno conocimiento de sus verdaderas posibilidades de ser admitido y no basa su decisión en una limitada información, en muchas ocasiones sesgada por las típicas presiones de su familia.
La Universidad Nacional es patrimonio de todos los colombianos y su examen de admisión es un gran tesoro, no solo de la Institución sino del país, que debe conservarse, protegerse, imitarse y podría ser adoptado como la prueba única nacional de ingreso a todas las universidades públicas.
Finalmente, es importante señalar que el examen puede presentarse tantas veces como se desee, de hecho hay quienes semestralmente lo hacen, sin el ánimo de solicitar su admisión a la Universidad. Es un bonito desafío al que invito a los lectores que quieran enfrentarlo y conocer su resultado.
*Rector de la Universidad Nacional de Colombia