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Polémica ha causado por estos días la publicación de la pregunta a la que nos enfrentaremos los colombianos en el plebiscito del 2 de octubre para responder sí o no.
La discusión acerca del tema me motiva a hacer una reflexión sobre la importancia de la precisión cuando se habla, cuando se escribe y, muy especialmente, cuando se pregunta.
Empiezo por compartir con los lectores un cuento que me sirve para ilustrar
lo que es hablar con “precisión matemática”: se trata de la anécdota de tres colombianos: un abogado, un ingeniero y un matemático, amigos desde el colegio, que por razones de trabajo se encuentran coincidencialmente en París y deciden hacer un viaje juntos el fin de semana para conocer el país galo. Toman un tren, y cuando avanza por los campos franceses, de pronto aparece una vaca en la verde pradera, que el abogado divisa a través de la ventana, e inmediatamente dice: “¡hola, yo no sabía que en Francia las vacas son negras!” Ante esta afirmación responde de inmediato el ingeniero, quien recordaba perfectamente lo aprendido sobre probabilidad y estadística en la universidad (aunque había tenido que repetir la asignatura): “¡hombre, lo que dices no es cierto, lo correcto es asegurar que la probabilidad de encontrar una vaca negra en Francia, es mayor que cero!” Y revira el matemático diciendo: “amigos, me da pena con ustedes, pero ninguno de los dos tiene razón. La afirmación correcta y precisa es: existe hoy en Francia una vaca que tiene al menos un lado negro”.
Y es que en materia de precisión, la matemática, llamada la ciencia exacta, ha dedicado siglos enteros al estudio de cómo encontrar resultados exactos y también de cómo hacer aproximaciones válidas y aceptables y, no menos importante, de cómo hacer afirmaciones precisas y exactas sobre las aproximaciones.
Naturalmente la formulación de una pregunta puede despertar suspicacias cuando hay interés en inducir la respuesta para influir en el resultado de una encuesta, por ejemplo. Por esto, buena parte de la formación de un estadístico en el área del muestreo debe incluir no sólo cómo elegir una muestra representativa, sino también, cómo realizar encuestas y cómo preguntar correctamente, con precisión y sin dar lugar a sesgos ni falsas o tendenciosas interpretaciones.
Pero no quiero ahondar hoy en estos fascinantes temas, que en algún otro espacio y momento probablemente podré compartir con ustedes, para volver sobre el tema del plebiscito y para mencionar que la pregunta publicada: “¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?”, me parece clara, precisa, transparente, sin trampas y bien formulada. Más bien considero que las críticas dejan ver un alto nivel de desconfianza, pero ante todo de inseguridad entre quienes temen un resultado contrario a sus deseos o intereses.
La reciente experiencia del referendo del Brexit también ha motivado discusiones sobre cómo hubiese sido el resultado, si en lugar de preguntar si se estaba de acuerdo con que el Reino Unido continuara formando parte de la Unión Europea, se hubiese preguntado a los ciudadanos si se estaba de acuerdo con que el Reino Unido dejara de formar parte de la Unión Europea. La respuesta NO, en el primer caso es equivalente a la respuesta SÍ, en el segundo; pero ¿se habría dado un resultado diferente?
También para el caso del plebiscito la pregunta hubiese podido formularse de la siguiente manera: ¿Desaprueba usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Y quienes hoy decimos SÍ, tendríamos ahora que decir NO y los del NO tendrían que decir SÍ. Pero naturalmente no es aconsejable preguntar si se desaprueba o se rechaza a cambio de si se aprueba o se apoya. Distinto sería forzar una respuesta siempre ganadora: “Si usted quiere la paz, diga SÍ y si usted no quiere la guerra, diga NO”.
Y también puede hacerse verdaderamente difícil o confusa: responda SÍ o NO: ¿Desaprueba usted la mayor parte del acuerdo final para la continuación del conflicto o la eliminación de la guerra duradera? (Respuesta para estudiar con la asesoría de un lógico).
Con el tema viene a mi memoria un conocido acertijo de la lógica matemática sobre la formulación de una pregunta, que es oportuno compartir con ustedes y que quiero dejarles como tarea: se trata del reto de un condenado a muerte a quien se le da una última oportunidad para salvar su vida. Frente a él hay dos puertas, se le informa que una conduce a la libertad y la otra a la hoguera. En cada puerta hay un centinela que sabe a dónde conduce cada puerta, uno dice siempre la verdad y el otro siempre miente. El condenado no sabe cuál de las dos puertas es la que lo lleva a la libertad ni cuál de los dos centinelas es el mentiroso. El condenado tiene la opción de elegir una puerta y antes de hacerlo se le da la oportunidad de formular una sola pregunta a uno cualquiera de los dos centinelas. ¿Cuál debe ser la pregunta para estar seguro de conseguir la libertad?
* Rector, Universidad Nacional de Colombia
@MantillaIgnacio