Publicidad

A que te cojo r@tón…

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Papá dinero y mamá censura no saben bien cómo hacer para poder controlar a la díscola Internet.

Hace unos días las propuestas de las leyes SOPA y PIPA causaron un revuelo cibernético y político que demostró que no es tan fácil entrometerse en el universo de los millones de usuarios de la Red; los legisladores tendrán que pensárselo mejor. Pero mientras eso sucedía las grandes corporaciones se traían, calladitas, un as bajo la manga: se llama Anti-Counterfeit Trade Agreement (ACTA, por sus siglas en inglés) y puede ser traducido como Tratado comercial anti-falsificación o réplica fraudulenta.

El ACTA nació para estandarizar, entre otras, las drogas genéricas y las patentes de semillas. Con esto quedaría el mundo a merced de los propietarios –las corporaciones de siempre– a la hora de conseguir dichas medicinas y semillas. Pero la cosa no para ahí. Las páginas informativas RT y Common Dreams afirman en sendos artículos que bajo este nuevo tratado “los proveedores de servicios de Internet patrullarán todos los datos que pasen a través de ellos, haciéndolos legalmente responsables de las travesuras de sus usuarios. Y de detectarse una “violación al copyright”, al menos en los términos que ellos decreten, usted podría ser desconectado de Internet, multado o incluso encarcelado. Y todo esto podría entrar en vigor el año entrante, aunque ya hay fases en marcha.

El tratado, que se viene negociando a puerta cerrada desde el 2008, fue firmado por los EE. UU., Australia, Canadá, Japón, Marruecos, Nueva Zelandia, Singapur y Corea del Sur en el 2011. Obviamente los primeros en caer en la cuenta del posible detrimento a la libertad de intercambio fueron los usuarios avezados de Internet, especialmente Anonymous.

Ya se había demorado el FBI en tratar de curiosear a gusto en las redes sociales, en donde se esconde tanto terrorista y malandrín. Esta oficina colgó la semana pasada en la Red un anuncio buscando compañías que pudieran construir para ellos un sistema de monitoreo de las redes sociales. Las protestas de rigor ya se están levantando. ¡Y con razón!, pues redes como Facebook y Twitter podrían ser entonces vigiladas más de cerca “para localizar a los bad actors (los chicos malos), analizar sus movimientos, vulnerabilidades, limitaciones y posibles acciones adversas”. También declara el anuncio que el FBI va a utilizar las redes sociales para crear “matrices de estilo de vida” que podrían ayudar al cumplimiento de la ley y planeación de operaciones. Una película de agarrar palco.

Así que la Internet hace que la autoridad se rasque la cabeza en desespero pues es un reino enorme, escurridizo, inasible y por fortuna casi incontrolable. Por lo demás, se ha inventado también sus propias leyes y ha construido grupos enormes con nuevas soluciones para que, por ejemplo, los músicos suban su música a la nube y ganen más que si pasaran por las voraces disqueras sin perjuicio de nadie, como lo explica hace unos días Vincent Cerf, uno de los vicepresidentes de Google, a El Espectador. O el ejemplo de miles de personas construyendo Wikipedia, usualmente con responsabilidad ética y social muy por encima de los estándares del comercio común. Vamos a ver cómo evoluciona el cuento de “a que te cojo ratón, a que no, gato ladrón.”

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido