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El Maestro Tabárez ya dio a conocer la alineación para enfrentar a Colombia.
Aparte de las bajas de Cavani, Suárez y Cebollita, tampoco tendrá a Egidio Arévalo Ríos, el fastidioso que le pega al que se le arrima, todo un león en el mediocampo. Son demasiados titulares por fuera de la línea inicialista. Tantos que desnaturalizarían a cualquier equipo que no fuera la celeste, enseñada a jugar de una sola manera, con un profundo ADN que identifica su juego en cualquier parte del mundo.
A los uruguayos no les interesa la pelota. Sus prioridades son bien diferentes: presionar en el medio, destruir el juego adversario, conectar líneas con veloces transiciones y buscar el gol por la vía del balón parado gracias a sus eximios cabeceadores.
Colombia debe tener en cuenta que la posesión por sí misma no le garantiza nada frente a Uruguay. Que el tránsito de pelota debe ser intenso y rompiendo hacia los costados para desarticular los bloques cortos y largos de presión. Seguramente Tabárez intentará una presión alta a la salida de pelota colombiana, conociendo los problemas del primer pase que tiene en la actualidad el equipo tricolor. A Colombia no le está funcionando el pase inicial desde el fondo y tampoco el segundo pase, el que conecta volantes con delanteros o volantes creativos.
En circunstancias diferentes, con toda su banda, Uruguay intentaría meter a Colombia a punta de empuje y “pressing” contra los palos de Ospina, copándole todos los sectores. Conocedor de sus limitaciones, Uruguay intentará un partido largo, cerrado, trabado, y allí es donde el orden táctico jugará un papel fundamental.
El mediocampo charrúa con Sánchez-Corujo-González y Palito Pereira no es creativo, ni talentoso, pero sí funcional y generoso en el esfuerzo, por lo que Colombia no se puede desconectar. Primera pregunta: si no tienen creatividad y fantasía en el medio, ¿es necesario meter otro destructor neto como Mejía o es preferible tener un volante con un poco más de manejo como Guarín –pese a lo mal que jugó ante Perú– o el mismo Cuéllar?
La vía aérea en bola parada o en centros que levantan los extremos es la fórmula preferida de los uruguayos. Segundo interrogante: ¿usted metería a Jackson para darle más talla defensiva frente a Godín-Cáceres-Jiménez y sus cortinas aéreas?
Un Uruguay lastrado de sus mejores valores, un equipo sin talento y con poco gol, puede ser un botín muy apetecible para la selección y lo mínimo que se debe esperar es intentar ganar. Pocas veces en la historia del fútbol se volverá a encontrar una oportunidad como esta de ganarle a la celeste en el Centenario. Hay que intentarlo.