Antieditorial

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Completamente equivocado por tendencioso e ignorante resultó el editorial de este diario el pasado martes en el que se defiende a Jorge Perdomo y se condena a toda la dirigencia del fútbol, partiendo de la premisa de que no hay transparencia y que el político huilense es el adalid de las buenas costumbres y buenas maneras.

No, señor editorialista, la dirigencia no va a sacar a Perdomo porque enjuicia a los directivos por temas de transparencia, lo va a sacar por su pésima gestión, por incompetente y por inepto, por vitrinero y arrogante, porque ha sido absolutamente incapaz en el puesto del que ha vivido durante varios años.

No puede vender la imagen de transparente quien se ha dedicado durante años a viajar por el mundo en extrañas misiones de convenios “chimbos” que no le han reportado nada al fútbol profesional y sí mucho al bolsillo de su presidente, quien viaja con exorbitantes viáticos acompañado de sus amigotes de cabecera, los que le abanican aire a su desmedido ego. Nada, no ha quedado nada, de “Perdomo Tours” en misiones por China, Inglaterra, España, Francia, Suramérica.

No es transparente quien ha demostrado tanta parcialidad en sus actos como Perdomo. Se empecinó en ayudarle a Jaguares y logró, cambiando las reglas de juego, invocando extrañas teorías deportivas, que este equipo permaneciera en primera y pasara de recibir $300 millones a $3.000 por su permanencia. Fue descarada y abusiva su posición a favor de uno y en desmedro de equipos como América y Tuluá, víctimas de sus arbitrarias decisiones.

La transparencia de Perdomo es tan ridícula que desde el principio alentó la “lucha de clases” entre los 36 equipos, apoyando la creación de un G-8, equipos ricos, y unos pequeños. Su lema, dividir para reinar, lo ha usado desde el primer día y todavía está vigente.

Perdomo es el menos transparente de todos los directivos que han pasado por la Dimayor. Mentiroso, vendehumo, promete y promete y nada cumple, vive en función de los micrófonos y las cámaras y si los equipos han decidido sacarlo es por malo e inepto.

Que los investiguen a todos, que les sigan la pista a todos los dirigentes, ni más faltaba, pero pretender ahora que lo van a echar porque los ha denunciado es tan ridículo como de suma ignorancia.

Mínimo 20 equipos, el presidente de la Federación, Ramón Jesurún; la Difútbol, las ligas y un gran grupo de periodistas representativos, saben que Perdomo debe irse por dignidad y fundamentalmente porque está en una posición en la que un funcionario de manejo y confianza ya no tiene el respaldo de sus patrones, que son los equipos profesionales. Es una cuestión de gobernabilidad. No renunciar es ser caradura.

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