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Apagón

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En el momento de escribir esta columna, está claro que los aficionados colombianos no podrán ver ni oír la Copa América Centenario de EE.UU. Ninguna empresa ha podido adquirir los derechos para la retransmisión de los juegos y la selección Colombia corre el peligro de jugar en medio del anonimato.

La historia, grosso modo, es la siguiente: Caracol TV había llegado a un acuerdo verbal con Full Play, intermediaria de los derechos gracias a la gestión de Luis Bedoya y de los agentes oficiosos locales Canito y Mesa, voceros publicitarios de Bedoya. Cuando se viene el despiporre del “Fifagate” en el que resultan seriamente incriminados los Hinkis de Full Play, la Conmebol y la Concacaf entregan a IMG de Estados Unidos los derechos de televisión, radio, estática, internet. Algunas empresas grandes de América ya se habían asegurado y tenían contratos firmados, como Globo de Brasil. A los que tenían los derechos comprados, se les respetaron sus derechos, pero los otros, entre ellos Caracol, entraron a la bolsa de nuevos proponentes.

IMG en uso de su facultad de propietario de los derechos abre un concurso mediante sobre cerrado para que las empresas colombianas interesadas hicieran sus propuestas. Se presentaron dos ofertas, una de Caracol y Blu, y otra de un grupo en el que estaban RCN TV-RCN Radio-Win-Caracol Radio, entre otros. Ninguna de las ofertas se acercó al pedido de 15 millones de dólares por los derechos. La mejor, del grupo RCN-Caracol Radio-Win, llegó hasta los nueve y fue desechada por IMG.

La Copa de Chile le había costado a Caracol TV tres millones y medio de dólares y se había conseguido por el vínculo Hinkis-Bedoya y el intermediario local. Pasar a 15 en un año resulta un exabrupto y no hay empresa en Colombia capaz de resistir dicha negociación, teniendo en cuenta que cuando se hizo el negocio para Chile, el dólar estaba en $1.900.

Así están las cosas, las ofertas locales están muy distantes de lo que pretende el dueño de los derechos, no hay aproximaciones y los días siguen corriendo. La Conmebol es indiferente al tema, ya recibió su dinero por los derechos, no le preocupa si transmiten o no, aunque cualquiera pensaría que, más allá del dinero, la dirigencia tendría que propender por la repercusión del evento y la promoción del deporte.

Aparte de atravesada, antitécnica y repetitiva, la Copa América Centenario como van las cosas será la Copa del apagón en Colombia.

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