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Tolima fue a Pacaembú y le plantó cara firme al mediático Corinthians.
El 0-0 abre grandes expectativas para el cuadro de Ibagué en el choque de vuelta y sirve para confirmar la seriedad del trabajo de Hernán Torres y sus jugadores, trabajo que no tuvo recompensa en el título del año pasado cuando pagaron tributo a una seguidilla infernal de partidos en Copa Nissan y torneo colombiano.
Al Tolima le sigue yendo mal con los árbitros suramericanos. En la Nissan lo robaron impunemente para clasificar a Independiente, el equipo de los amores de Grondona, el capo de todos los capos en el fútbol continental, y esta vez en São Paulo continuó la lista de errores en contra del elenco vino tinto y oro, pues un gol legítimo de Murillo, demasiado claro para no pensar negativamente, fue anulado por el lateral chileno. A Tolima todo le cuesta doble.
Ahora, en casa, el equipo de Ibagué debe confirmar el tiquete a la primera fase de la Santander ganándole a Cortinhians. El resultado del primer partido deja abiertas las puertas al cuadro brasileño, pues un empate con goles lo remolca a la siguiente fase. Eliminar a Corinthians sería una cachetada seria para los organizadores argentino-brasileños de la Copa y desde ya es imprescindible estar atentos con los jueces, no sea que para evitar el fracaso del ‘Timao’ vengan y le metan la mano de frente al partido. Conociendo la mafia arbitral de la Conmebol, nada raro sería que así fuera. Por eso, a jugar fútbol y no dejar ninguna duda, a no confiarse en la imparcialidad de los jueces. Eso es cuento…
De Chará ya se ha hablado suficientemente y por eso vale la pena escribir un poco de Bolívar, el otro mediocampista, un jugador fuerte, mastín del área central, quita balones y limpia el camino para la salida de su compañero de zona medular. Ante Corinthians, a pesar de jugar como visitante, el elenco pijao terminó organizando varios contraataques que pudieron terminar en el arco adversario. Los últimos 20 cedieron la pelota y recibieron a los paulistas, escasos de ideas, confiando demasiado en los “piscinazos” de Ronaldo. Qué pena ver a quien fuera el mejor jugador del mundo, un portento de futbolista, en la condición físico-técnica que luce hoy. Con él, todo tiempo pasado fue mejor.
Lo bueno es que Tolima depende única y exclusivamente de lo que haga en la cancha. Claro, si los jueces no meten la mano.