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Cada vez que se reúne el Comité Ejecutivo de la Confederación Suramericana de Fútbol produce pena ajena ver lo que les hacen a los otros países del área los “mandamases” del sur, Brasil-Argentina-Paraguay y Uruguay.
Cuatro asociaciones, Colombia, Chile, Venezuela y Perú insistieron en la idea de modificar el calendario de las eliminatorias, de efectuar un sorteo claro y limpio, como se hace con las competiciones en otros continentes. Pero no hubo forma, los del Sur se opusieron y se volverá a jugar con el mismo calendario.
Colombia cerrará nuevamente con Paraguay, y Argentina y Uruguay volverán a “manejar” el partido decisorio.
Alguien dirá que en un torneo largo de tres años lo que menos importa es el calendario y que lo realmente valedero es el juego, el fútbol, los resultados. Puede ser, pero entonces por qué no lo dejan cambiar, ¿acaso prefieren tener la bestia amarrada al frente del bar como en el viejo Oeste?
El peso internacional de la dirigencia colombiana es nulo. Desde que se fue León Londoño, los presidentes que le han sucedido carecen de importancia y no son tenidos en cuenta, tan sólo sirven para posar en la foto al lado de los “panzones” Leoz, De Lucca, Grondona y Texeira. Así ha sido con Bellini, Fina, Astudillo y con Bedoya. Un cero patatero, como dirían en España.
La “gran conquista” de 2010 fue que dieron al Júnior como cabeza de serie en la próxima Santander Libertadores. Un contentillo total. La única gracia esta vez fue que las regordetas manos del prestidigitador De Lucca, enseñado a los trucos, apariciones y desapariciones de balotas, colocación y amasijo de grupos y rivales, no metió a dos equipos colombianos a jugar entre sí como sucedió en los últimos tres años.
Y con eso, felices todos. Aunque viéndolo bien, el Colombia 3, ganador del cupo por reclasificación, enfrentará a Fluminense, Corinthians o Cruzeiro. Belheza total, dicen los brasileños.
¿Habrán dialogado los dirigentes de la Suramericana sobre lo penoso que resulta una final de la Copa Nissan entre un equipo descendido para el próximo torneo, el brasileño Goias, y un equipo, Independiente, que figura en el puesto 17 en el torneo Argentino? No, para nada, al final de cuentas lograron lo que querían, una final entre argentinos y brasileños que se ajuste a lo que es el fútbol suramericano: un coto privado de caza de los del sur, donde los otros miran y no protestan, sencillamente hacen su papel de carrozas acompañantes.