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Colombia cierra su ciclo andino de preparación contra Perú en Bogotá.
Ya habían pasado Bolivia, Venezuela y Ecuador. A ellos deben sumarse los tradicionales e infaltables Estados Unidos y México. Quedan en lista de espera los clásicos contra Costa Rica y Honduras. Entonces el cartón estará lleno y de vuelta a empezar con los serios rivales de la Comunidad Andina de Naciones.
No habla bien de la dirigencia el listado de rivales y la forma en que se han manejado los diversos partidos preparatorios de la selección. A primera vista lo que indica es que la capacidad de gestión es muy escasa y que definitivamente ese puesto cincuenta y pico que se tiene en el listado de la FIFA está bien ganado.
No se ha podido dotar a la selección de un calendario serio, con incursiones europeas de categoría, y todo se viene quedando en promesas y palabrería. Habían anunciado a Serbia como rival para esta fecha FIFA y terminaron en Perú. Y montaron el partido en Bogotá, una plaza deprimida, con un estadio en construcción, lleno de incomodidades. Dicen en medios allegados a la dirigencia que los incas pusieron la condición de jugar en la capital para poder devolver rápido a los jugadores venidos de Europa a sus bases. Lo que faltaba.
Hernán Darío Gómez dijo que nadie fuera a pensar en pedir su cabeza si las cosas no salen bien en la Copa América y que si lo iban a echar que fuera en la eliminatoria. Dos aclaraciones para el técnico nacional: Es mejor que no hable de fracasos. Si desde ahora empieza a decirle a la gente que las cosas no van bien, es invitar a la desconfianza, y ese es un grave error de conducción.
Y la segunda es sobre los “términos”. Cuando arrancó pidió un año para montar un equipo. Hasta ahora la luna de miel dura, aunque no sea tan fluida como desearía el seleccionador. El equipo no gusta ni juega bien, y a pesar de todo el periodismo y la afición sólo le piden retoques a los nombres y al plan táctico. Todavía hay paz, la que se perderá totalmente si el conjunto no cumple objetivos primarios como clasificar a las semifinales, como mínimo, en la Copa que organizará Argentina. Inclusive, puede no lograrse esa meta, pero mostrar que ya hay un equipo, y todo pasa.
Las confianzas, los respaldos y la tranquilidad no pueden condicionarse a posteriori. Tienen que ganarse y ratificarse partido a partido, torneo a torneo, y lo primero que debe mostrar Gómez es un EQUIPO, lo que hasta ahora no se ve.