Publicidad

Decisiones

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La Fifa y la International Board acostumbran hacer una reunión previa a los mundiales de fútbol para marcar el derrotero del juego en cuestiones reglamentarias. La de este año ofreció interesantísimas conclusiones que vale la pena examinar con ustedes, respetados lectores.

A partir del Mundial se acaba la famosa "paradinha", esa maniobra distractora, ese engaño o simulación que los cobradores de penas máximas hacían para timar a los goleros. Se había vuelto un carnaval, una feria de ardides, trampas, simulaciones. Se paraban frente a la pelota, pasaban el pie por encima, obligaban a los porteros a tirarse a un lado. Eso no era juego limpio, pensábamos muchos que lo teníamos como uno de los aspectos a cambiar en la reglamentación. Durante un tiempo la maniobra distractora, la famosa “paradinha” que patentó Pelé, estuvo prohibida, pero luego alguien abrió la puerta y en los últimos meses se había convertido en una burla al juego limpio.

El penalti es el duelo entre un cobrador y un atajador. Con ventaja para el rematador por la posición de la bola y la distancia. Un penal bien cobrado es gol. Luego no existe motivo aceptable para darle todavía más ventajas al rematador con la posibilidad de simular, engañar o timar al rival. Buena decisión, que implica tarjeta amarilla para el ejecutante y repetición del cobro si lo llegase a meter.

Otro tema del acuerdo entre el Board y la Fifa. Se acabaron dos experimentos “chimbos” que se estaban haciendo famosos. El del “aerosol” para marcar en el piso el sitio de la pelota y la distancia de la barrera. Los árbitros con su tarrito en el bolsillo dedicados a la pintura, los jugadores pasándose de la raya, el va y viene, le restan seriedad al juego. La Fifa lo que debe exigir es que el árbitro haga cumplir la reglamentación, marque la distancia y el jugador que no cumpla al robarse unos centímetros, hasta metros, se lleve su cartón amarillo.

Y se acabó también el cuentico de los balones con chip para saber si traspasan o no la raya de gol. Ese experimento iba en detrimento del juego universal que es el fútbol y pensar que encareciendo el juego con balones especiales y con aparatos medidores se lograba mayor certeza era una estupidez. Así pues, las fábricas de pinturas en aerosol y las de balones con chip incorporado se quedaron con las ganas de hacer negocio. La Fifa y el Board reiteran que el juego del fútbol es universal, humano y susceptible de error. Se puede jugar en cualquier peladero o en la cancha del Bernabéu, las normas son las mismas y los requisitos idénticos. Por eso es fútbol y no criquet, baloncesto o béisbol.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido