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Todo salió redondito, casi perfecto. Desde la alineación del “equipo del pueblo”, con volante creativo, con dos delanteros, con recuperadores de buen manejo y marca.
Sobre el papel era un equipo que podía descompensarse fácilmente y que corría riesgos; en la práctica funcionó con inteligencia y total certeza. El gol del magnífico Radamel, producto de su oportunismo y de saber estar en el área, insufló un mensaje de tranquilidad, optimismo y seguridad al combinado. Uruguay no se pudo reponer del tremendo cachetazo que significó el tanto colombiano a los dos minutos, y cuando el técnico Tabárez planificó el segundo tiempo, con el ingreso de González para ir por el empate, Colombia en cuatro minutos le bajó la cabeza y lo condenó a la goleada que pudo ser mayor. Esta vez el equipo supo mantener la ventaja y no se fundió en el segundo tiempo, a diferencia de lo visto ante Venezuela y Argentina.
Uruguay se ha llevado 12 goles de Barranquilla frente a Colombia en sus tres presentaciones. Con aire acondicionado o sin aire, los charrúas se “mueren” en el Metropolitano. Pékerman ganó el partido desde la alineación, sus cambios fueron coherentes y su hoja de ruta indica que ha dirigido tres partidos oficiales, ganando dos y perdiendo uno, un promedio suficiente para pelear la clasificación de mantenerse ese ritmo.
Viene Chile y Pékerman deberá tomar decisiones osadas, comenzando por la alineación. Dicen que equipo ganador no se cambia, mientras que otros, incluido este periodista, afirman que cada partido requiere un módulo y una formación. Las preguntas lógicas para el juego ante los australes arrancan por la composición de la defensa: ¿mantendrá el técnico la pareja Amaranto-Valdez o respetará los galones de Aquivaldo y Yepes como titulares? ¿Le agregará un volante de marca a la formación para cerrar un poco más el ancho de la cancha del estadio Nacional o seguirá con la dupla Valencia-Aguilar que funcionó en Barranquilla? ¿Jugará con un mediocampista creativo o intentará poner volantes externos para tapar las bandas? ¿Repetirá la pareja atacante o se decantará por un solo hombre?
Colombia ha tenido malas sensaciones en sus últimas presentaciones en Chile y el elenco de Borghi es un rival potente de local al que no se le pueden regalar espacios. Además, el cambio de temperatura será tremendo, del sofocante y abrasador sol barranquillero al gélido ambiente santiaguino.
Un empate sería un precioso botín para acabar de cuadrar caja y esperar a Paraguay en octubre. Lo más importante es que la goleada sirve para recuperar la confianza y volver a creer; eso sí, con moderación, sin estridencia y sin sacar el carro de bomberos.
P.D. Esta columna volverá en la primera semana de octubre. Gracias por su comprensión.