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El campeonato marcha muy rápido con la sucesión de domingo-miércoles.
Prácticamente hay fútbol todos los días de la semana, cualquier parecido con el brasilerao o el “descentralizado” peruano es mera coincidencia, dirá alguno.
El descabezamiento de técnicos es más rápido que el mismo torneo. Ya van cinco entrenadores que han presentado su dimisión o que les han aplicado la cláusula del ha sido un placer tenerle por acá. Caen técnicos al mismo ritmo que van pasando las fechas, con una impresionante celeridad, muestra del desconcierto directivo y de la necesidad de presentar resultados. Y como siempre la figura del técnico termina siendo el trompo de poner, el sujeto al cual se le pueden echar todas las culpas de las malas campañas aunque en algunos casos las responsabilidades son más externas que del mismo técnico inculpado y decapitado.
Leonel Álvarez se fue dejando al Cali en la inopia con sólo dos puntos. Equivocó el camino y tuvo muchos desaciertos, ¿pero cuánta culpa aceptan los inoperantes y torpes directivos del Cali tener en la mala campaña azucarera? Una institución que perdió el norte por el afán de protagonismo de una dirigente con mucha plata, María Clara Naranjo, que en un momento determinado llegó a pensar que la institución verdiblanca no podría subsistir sin su manto protector. Bajar al vestuario a regalar premios como hacían los antiguos ‘mecenas’, mostrar favoritismos determinantes hacia algunos jugadores, sus consentidos, y querer manejar al presidente como un muñeco ventrílocuo, son algunos de sus pecados. Y, ¿cómo quieren que esta dirigencia dividida y enfrentada transmita algo serio al plantel?
Pedro Sarmiento se fue porque el ciclo estaba cumplido y entre él y la tribuna y el plantel no había vasos comunicantes. El fracaso, los enfrentamientos, las posturas del técnico al final del año pasado indicaban que el final no iba a ser bueno. Pero, también en defensa de Sarmiento hay un envejecimiento de una plantilla mal confeccionada y distribuida. Los millones que gana Giovanni no se compadecen con su rendimiento. Torres tiene mucho trabajo para intentar recomponer el DIM con mucho nombre y muy poco juego.
También se fueron los técnicos de equipos chicos luchando por el descenso. ¿Cuánta culpabilidad puede tener Pacheco, el ex de Fortaleza, con esa plantilla de bajo perfil que le dejaron para afrontar la A como si todavía jugara en la B? Y qué decir de El Teacher Berrío, que tenía un equipo dividido hasta los tuétanos por acción y omisión de la cúpula directiva.
Van cinco descabezados y a este ritmo la lista aumentará dramáticamente.