Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Las ecuaciones tácticas no siempre dan los resultados apetecidos. Tras el emocionante 4-4 entre Atlético Nacional y Godoy Cruz se ha desatado una pequeña polémica entre los defensores del fútbol atacante y los amantes del fútbol defensivo. Valga decir, entre resultadistas y líricos, para llamarlos de alguna manera.
Muchos siguen proclamando que lo importante es hacer un gol más que el adversario. A esos amigos de los resultados largos poco les importa que la defensa exhiba malos modales, incorrecciones a granel en los movimientos, escaso sentido común en cierres y marcajes y ausencia de trabajo defensivo para evitar que el rival haga daño en jugadas tontas, más si se trata de un adversario con tan pocos pergaminos como Godoy Cruz.
Lo que importa es que los de arriba demuestren la terrible pegada que tienen, los movimientos diagonales, el remate de media distancia, la manera en que se encuentran y juegan de memoria como en esa bellísima combinación Dorlan-Mosquera que terminó en gol.
Nacional todavía es un proyecto de buen equipo en plena etapa de gestación. Tiene la capacidad individual de algunos jugadores que pasan por un feliz momento, pero carece de los argumentos tácticos para ser sólido en la parte posterior.
Este Atlético Nacional tiene pocas virtudes defensivas, es lentísimo en el eje central, por las bandas los abren con facilidad y el repliegue defensivo, ese cambio de chip entre ataque y defensa, está mal sincronizado.
El técnico Santiago Escobar ha jugado tres partidos con la misma fórmula de los tres volantes de marca y los tres hombres en punta rotando y llegando por sorpresa. Nacional juega sin un atacante definido porque a esa posición llegan Pabón, Mosquera y hasta el mismo Macnelly Torres. Contra Peñarol fue un éxito con el rotundo 4-0 y la demostración ofensiva. Contra Tolima llegaron mucho, erigieron a Silva como figura pero perdieron. Y contra Godoy Cruz, en la Copa Libertadores, igualaron con mucha capacidad rematadora, pero con gravísimos problemas defensivos. Cuatro puntos de nueve, menos del 50%, ocho goles a favor y cinco en contra, el desequilibrio es evidente y genera confusión.
Alguno podrá decir que los verdes brindan espectáculo y goles y eso es lo único importante. Otros afirman que mientras no tengan solidez defensiva no ganarán más que partidos aislados y que para ser campeón se requiere equilibrio, y este Nacional carece de ese fundamento del fútbol. Cada cual desde su óptica tiene todo el derecho a juzgarlo, a decidir si la botella está medio llena o medio vacía.
Lo único cierto es que a Nacional le sobran los goles que le faltan al endémico Júnior, esos que se fueron con Carlos Bacca para Bélgica, los Char nunca reemplazaron y ahora los tienen al borde del precipicio.