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Del fútbol alado, ligerito, tocador y espectacular con el que arrancó el Mundial doblegando a Portugal, al fútbol pesado, cansino, con trote y aire militar con el que venció a Francia en cuartos de final.
Esa ha sido la metamorfosis que ha evidenciado la selección germana durante el Mundial de la mano de un Löw cada vez más renuente a distanciarse de los genes primarios del balompié alemán.
El peso de los acontecimientos le ha ido mudando la faz al seleccionado teutón. La primera aparición mostró un equipo rapidito, de toque profundo, fútbol horizontal con descargas a quienes ocupaban la posición de falso nueve —Goetze y Müller— y hacían mágicos desmarques de ruptura y apoyo.
Sin embargo, ese equipo tenía un error grave que obligaría después a cambiar el plan inicial: carecía de laterales que abriesen la cancha. Los elegidos inicialmente eran Boateng y Howedes, dos defensores centrales reconvertidos en marcadores, sin habilidad y fútbol para agilizar las puntas.
En la medida en que pasaron los partidos, el técnico Löw varió el plan de juego y terminó ejecutando el clásico fútbol alemán de panzers. Una cosa es Alemania sacada desde el fondo por Lahm y otra llevada hacia adelante por los tractores Schweinsteiger y Khedira. Cuando se lesionó Mustafi y Boateng llegó al puesto de central, Low devolvió a Lahm a la zaga, donde da mucho más juego de ataque pero le perdió en el fútbol interior.
También arriba terminó cediendo a la historia natural y devolvió la posición de atacante central a Klose en el juego contra Francia en el Maracaná. Fuera el falso nueve, adentro el tanque goleador.
La metamorfosis ha sido total y esta Alemania perdió su encanto. Alemania volvió a ser pesada, dura de movimientos, sin la velocidad en la operación y llevada a la fuerza por el del nombre raro. Aún así, Alemania sigue ganando y derrotó a Francia en duelo cerrado y mal jugado. El equipo de Löw requirió de un balón aéreo para que Hummels dejara constancia de su presencia en el torneo.
Uno de los puntos de inflexión es el bajo nivel que ha mostrado Özil . Jugó mejor en Sudáfrica cuando apenas era un prospecto. Tampoco Goetze ha podido confirmar su versatilidad y eficacia. Alemania depende mucho de ese gran jugador que es Müller, siempre ávido de la pelota y del arco.
¿Cómo enfrentará Löw el partido ante los rocosos brasileños? ¿A punta de toque y búsqueda de los espacios o confrontando directamente con la fuerza y la potencia?