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Esto es fútbol

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Un jeque de una de esas Arabias compró al PSG y le invirtió una monstruosa cantidad de euros. Aún no es un gran club, como tampoco el Málaga, también adquirido por la potente chequera en petrodólares de otro sultán.

El Manchester City lleva tres años y su descomunal inversión tan solo se esta viendo ahora en la Premier porque en la Champions fracasó en primera ronda.

Un magnífico periodista español, José Sámano, escribió recientemente una frase tan corta como lapidaria: “el dinero no compra el fútbol”, a raíz de la derrota y la falta de juego del Málaga de Pellegrini ante el Real Madrid.

Este preámbulo viene a colación por la altísima inversión que hizo este año el Nacional. Hablan de más de diez mil millones de pesos que empleó en reforzarse a fondo con el objetivo de ganarlo todo. Hay que ser claros, Nacional tiene que vencer en Liga, aunque, como dice Sámano, el dinero no compra el fútbol.

Sin querer aguar la fiesta, en Colombia se recuerdan dos casos de equipos con multimillonarias inversiones que fracasaron. El Medellin de Héctor Meza que gastó a raudales y fracasó. Esa directiva creyó que juntar a Irigoyen-Palaveccino y Ernesto Diaz significaba sumar más de cincuenta goles. El equipo como tal tampoco caminó. Y el caso mas reciente fue el Ferrari de Santa Fe, millonaria inversión y gigantesco fiasco. Sólo ganaron los directivos del momento.

Claro, es mucho más fácil armar un gran equipo con buenos jugadores que con mediocres. Pero el fútbol es tan raro que a veces una mala gestión de los egos, la indisciplina, un mal manejo técnico, alguna tontería, termina cercenando el camino hacia el éxito de quien invierte en grande. Casos se han visto de equipos mediocres que logran ganar a punta de unión, esfuerzo, disciplina táctica y cuidado personal, frente a equipos llenos de magníficos jugadores que carecen de esos atributos anteriormente mencionados. Pero esto es fútbol y a veces en este juego, dos más dos no es cuatro.

Nacional “rompió el chanchito” y desequilibró el mercado habituado a la política del “canjete”. Este equipo tiene que tocar bien y ser campeón.

Posdata: Jairo Clopatofsky no se quería ir, tachó de “mentiroso” al periodista que anunció su salida, mostró sus peores maneras, amenazante y vociferante, hasta que el presidente le recordó quién era el patrón y lo sacó a la calle. Suerte para Andrés Botero, su reemplazo, hombre del deporte y para el deporte.

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