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Diego Costa había confiado en una pócima mágica, con placenta de yegua, por consejo de una médica serbia que le había prometido tenerlo en condiciones para disputar la final de la Champions.
Duró nueve minutos en el campo. Khedira fue titular en el Real Madrid tras un tratamiento de seis meses y medio y estuvo largo rato, pero nunca se le vio al nivel que tenía antes de su lesión de ligamentos, similar a la de Radamel Falcao García. Thiago Alcántara aceleró el proceso y en un entrenamiento con el Bayern se volvió a romper el ligamento y ahora no estará otros seis meses sino un año sin poder jugar.
Son ejemplos de lo que significa acelerar los tiempos, robarle días a la incapacidad física, y las consecuencias que puede traer para un deportista de alto rendimiento. Simeone todavía maldice el momento en que confió en “las sensaciones” de Costa y le permitió entrar al campo. Perdió un cambio que bien pudo significar al final de cuentas la Champions, pues cómo le hizo falta otro hombre fresco para compensar y ajustar las marcas que se habían perdido por el esfuerzo.
A José Pékerman se le acaban los días y tendrá que tomar una determinación crucial en su carrera: habilita a Falcao en la nómina de Colombia o le dice adiós al goleador, le da las gracias y se la juega con uno que se encuentre al ciento por ciento de sus condiciones físicas.
No es fácil, por todo lo que representa Falcao, el símbolo del seleccionado, su valor agregado como marca que vende para la Federación y sus sponsors que han confiado en su imagen para publicitar sus productos.
Pero tienen que primar la lógica, el sentido común y el raciocinio frío de preferir un jugador que así no tenga las condiciones de Radamel si se encuentre en condición física integral. Es preferible un Jackson, Bacca, Teófilo, Ramos o Muriel en el 100 por ciento de su plenitud atlética, que Falcao en el 50%.
El consejo de los médicos es claro y determinante: no es posible llegar en buena condición física para disputar un Mundial tras cinco meses de rotura de ligamentos. Una cosa es correr, picar, saltar, hacer ejercicios, y otra muy diferente la alta competencia, con todo lo que ello implica.
De todas formas, gracias Falcao por el esfuerzo y la tenacidad. No esperábamos menos de un tipazo como él, y que primen por encima de todo la sensatez y el buen juicio.