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La Comunidad Económica Europea, Monsieur Platini, los gobiernos de Inglaterra y España, todos a una como en Fuenteovejuna, están confundidos y alarmados: desembolsar 120 millones de euros por los derechos deportivos de un jugador de fútbol es una locura, una monstruosidad.
La factible negociación de Gareth Bale para el Real Madrid ya no es el culebrón de verano, es todo un tema de orden socioeconómico por las repercusiones que conlleva el negocio y las implicaciones dentro de una económica tambaleante y flácida como es la de Europa en estos momentos.
El tema tiene tanto de ancho como de largo. El Tottenham feliz de poder hacerse el remilgado y sacarle al prepotente Florentino Pérez, el creador del detestable slogan de “los galácticos”, hasta las ganas de sonreir. Lo tienen dando vueltas, aceptando calabazas, haciendo todo lo que esta a su medida para que Florentino entienda que es rico y poderoso pero que hay gente más rica y más poderosa en el mundo. Como se lo demostró el dueño del PSG que lo puso a pagar la cláusula de salida por Ancelloti. Y como se lo muestra Joe Lewis, el patrón de los “spurs”, un multimillonario escalafonado entre los cien hombres más ricos del planeta según Forbes.
Terminarán vendiéndolo, 120 millones de euros no se desprecian, hacer sufrir a Florentino tampoco, para todo lo demás existe… la tarjeta de crédito.
Que si el paro en España aumenta día a día, que si el pueblo está sufriendo una cura de humildad tras sus raptos de prepotencia cuando creyeron que eran los amos del mundo, que si el gobierno de Rajoy es corrupto como cualquier paisito sudaca, eso no tiene importancia para los afectados.
El Real Madrid es el equipo más rico del mundo y la franquicia deportiva más potente. A Bale lo van a pagar en seis años y el equipo de mercadeo ya tiene elaborado el plan para amortiguar tremenda inversión. El Madrid, como los grandes ricos del mundo, decidió que quería a Bale y en el mercado capitalista el que tiene el dinero compra lo que está dentro de sus posibilidades. Capitalismo feroz, ley de la oferta y la demanda.
En lo deportivo, el Madrid corre con dos posibilidades: Que resulte tan bueno como Cristiano y le de muchos goles, victorias y los títulos que Florentino no ha podido lograr en los últimos años, pese a que se ha gastado 530 millones de euros. O, que salga como Kaká y se convierta en una inversión frustrada y frustrante.
Florentino ,como en el poker, paga por ver…