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Folclórico arranque

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La resaca siempre es dura y se requiere tiempo para curarla. Este fin de semana se reinició el torneo profesional y las consecuencias de la resaca de la Copa América estuvieron a la vista. Fue una jornada folclórica, llena de problemitas organizativos y que dejó una agridulce sensación en el paladar.

Para jugar bien al fútbol se requiere como mínimo una buena cancha, y la de El Campín estaba en malas condiciones; dicen que le están realizando un tratamiento a fondo y en su aspecto y condición fue notable que no estaba en buena forma. La de Armenia está muy mala y la del Palmaseca, sede del Cali, nunca ha estado bien. Esa gramilla requiere un cuidado especial; se nota llena de maleza en algunos sectores y pelados en otros.

Como consecuencia del mal proceder de sus hinchas, reincidentes en actos delincuenciales, el Atanasio no tuvo el público del Medellín. Ese bello templo del fútbol, vacío en un mal partido, terminó siendo una lánguida caricatura de lo que debiera ser el fútbol.

Para que el espectáculo sea decente se requieren un ritmo y una intensidad, que la bola ruede y se juegue a buena velocidad, y algunos equipos jugaron tan lentamente, con una parsimonia y ausencia de espíritu ofensivo, que los partidos resultaron tediosos.

Medellín ha invertido en una nómina seleccionada por Leonel, pero jugó mal y sin visión de arco. Parece que han gastado muchas fichas en reforzar el centro y la defensa, pero arriba se nota cojo y con escaso poder ofensivo. Si la solución al gol son Ángelo y Burbano, el tema puede ser complicado para un equipo que amasa y amasa la bola pero no llega, no tiene pegada.

Las figuras que hace un mes se elogiaba en el Cali (Roa, Candelo, Balanta) estuvieron confundidas y no encontraron el camino para igualar el golazo de Salazar, delantero de Jaguares.

Millonarios confirmó que sin Uribe le va a costar mucho hacer goles. Qué mala gestión deportiva e incapacidad para reforzar una nómina que se recita de memoria, inclusive en los cambios.

La Dimayor no puede seguir aceptando que algunos equipos como Águilas y Patriotas terminen jugando en casa de los grandes por carecer de estadio. Águilas actuó en Medellín en el Atanasio y Patriotas lo hará en El Campín contra Millos. Esa concesión es injusta, arbitraria, carece de sentido deportivo y desnivela las localías. Jesurún: eso no tiene presentación y es inaceptable. Mucho folclor y poco fútbol en la resaca.

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