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Al “Pecoso” Castro no le gusta que la Superliga se haga en plena pretemporada.
Puede tener razón en el sentido de que los equipos deben aprovechar estas fechas para prepararse para el torneo y para la Libertadores, los que participarán de ella, y todavía se encuentran duros, condicionando su estado físico a trabajos de resistencia, fondo y otras valencias que se exprimen al máximo para poder llegar a mayo, el momento clave de la competición, con una preparación que garantice resultados físicos .
El tema es que no hay otras fechas disponibles en el congestionado calendario, pues entre Liga, Copa y Libertadores se agotan los días competitivos. Cali y Nacional solo ingresarán a la Copa Águila en la segunda instancia y evitarán una buena cantidad de partidos, en sabia decisión de la Dimayor.
La primera salida de Cali y Nacional el sábado en Palmaseca dejó algunas reflexiones. Ganó Nacional y quedó la sensación de que el elenco antioqueño no tuvo su motor en las máximas revoluciones. La gran diferencia entre Cali y Nacional, hoy por hoy, es el fondo del armario.
Cinco aparentes titulares (Henríquez, Bernal, Mejía, Ibarbo y Duque) estuvieron fuera del partido y Nacional no se resintió. Cali tan solo tuvo sus centrales, Mera y Lozano, por fuera. Esa es la gran diferencia entre los dos equipos. Amplitud y categoría de nómina.
Es loable la política de Cali de creer en su cantera, invertir en sus jugadores de inferiores, pero al cuadro de Castro se le ve cojo para afrontar las tres competiciones y su panorama en Copa Libertadores es difícil. Boca, Bolívar y el vencedor de Puebla-Racing son rivales de peso y ante los cuales la juventud del Cali, la falta de experiencia en eventos internacionales, lo llevarán al límite.
Tiene más cuerpo Nacional, parece mejor armado y con un grupo menos complejo. Peñarol, Sporting Cristal y el ganador de Nacional de Uruguay y Palmeiras, llave poderosa. No son papita para el loro, pero sobre el papel lucen menos complicados. Reinaldo podrá mover su banco, el amplio fondo del armario del cual se hablaba arriba, para afrontar las dos competiciones básicas .
En fútbol todo puede pasar, pero ese 2-0 de Palmaseca a favor de los antioqueños parece demasiado largo como para remontarlo. Cali deberá aprender a equilibrarse, a ser más consecuente en lo táctico, tener más sentido de la marca y de la posición. Castro quiere un equipo ofensivo, pero sorprende que un hombre de la escuela bilardiana se “regale” tanto en el mediocampo y por salir a atacar abra tremendos boquetes defensivos. La conclusión es que se ve menos verde al Nacional.