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Terminó esta película con el Caldas como campeón justo, porque en casa supo decidir y remontar una pírrica diferencia que tenía el Tolima, al que le faltaron agallas y Chará en el momento justo.
En la final no hay discusiones arbitrales que incidieran en el resultado y los de Manizales aprovecharon el buen partido de Dayro, convertido por momentos en el Cristiano Ronaldo que todo lo protesta, inclusive a sus compañeros, pero que pone el plus de su calidad para erigirse en figura. El arquerito del Tolima estuvo fatal, pero realmente fatal, y los de Hernán Torres dieron demasiadas ventajas en el momento justo como para disputar un partido clave en esas circunstancias.
El final de la película deja las mismas incertidumbres de los últimos años y las mismas inquietudes. El 90% de los equipos termina con deudas significativas y entre todos los equipos de la A y la B las pérdidas suman cerca de 15 mil millones. Casi todos se fueron a vacaciones con los bolsillos vacíos y las mismas promesas de todos los años. El fútbol colombiano en las actuales circunstancias es inviable, los márgenes de la operación no cuadran y los protagonistas directos, dirigencia y actores (técnicos, jugadores), parecen no entenderlo y se niegan a cambiar el molde, que ya demostró ser insuficiente.
Los “grandes cacaos” del fútbol, Ardila-Char-Arango-Camargo, siguen reuniéndose con el presidente Santos buscando soluciones de fondo. Ellos entienden que con “pañitos” de agua tibia no consiguen estabilidad y saben bien que mientras en Coldeportes se quiera hacer proselitismo político, demagogia barata, con anuncios intimidantes antes que con soluciones de fondo, el tema seguirá tal como está ahora, es decir, muy mal. Jairo Clopatofsky no sabe nada de esto y además se encuentra mal asesorado. Para decirlo claramente, un politiquerito incompetente en búsqueda de publicidad.
Se juega mal, el nivel técnico es pobre, la renovación táctica es lentísima, los campos están en malas condiciones, la gente se cansó de la violencia que baja de las tribunas con dementes y delincuentes enfundados en camisetas de diversos colores queriendo arrasar con todo el que piense diferente.
Todavía queda fondo por tocar y algunos se hacen ilusiones sobre lo que puede pasar el próximo año con Mundial Sub-20 y Copa América. Otros, en cambio, somos escépticos sobre el futuro porque “toda situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar”.
Nos vamos a descansar y sólo resta desearles a los lectores de esta columna una feliz Navidad y un 2011 lleno de paz, salud y veranito.