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Ranieri, ese técnico gris y desangelado que conduce al Mónaco, tiene derecho a poner una ficha grande en el presente brillante de James Rodríguez.
Ranieri le acomodó esta posición de volante de armado, liberándolo de algunas misiones defensivas, y el chico es hoy un brillante y talentoso jugador que encandila a Europa.
Cuando James apareció muy joven en Banfield, de la mano de Julio César Falcioni, era un volante externo con muchas misiones de marca, en un ida y vuelta clásico del 4-4-2 que obliga a los externos a bajar mucho para tapar y rearmar la figura. Después, en el Porto también fue utilizado por la banda izquierda y nunca tuvo acceso a la posición de volante central, aunque en el cuadro de Dragao le encomendaron una misión diferente al ubicarlo en muchos partidos como volante por la derecha, con las mismas obligaciones de subir y bajar, intentando que aprovechara su perfil cambiado para pegarle desde la media distancia, como hace Robben en el Bayern.
Ranieri lo sentó varios partidos al principio de esta temporada porque el muchacho se había alejado de las misiones defensivas. Pero el público, la prensa y sus compañeros —Falcao en punta— le exigieron al técnico italiano que tuviera a James de titular y Ranieri encontró que ese 4-3-1-2 con James como volante de armado era la figura táctica en la que el colombiano podía brillar y el equipo monegasco no se descompensaba tácticamente.
En las últimas salidas de Colombia, el técnico Pékerman también lo viene utilizando como volante de enganche, puesto que terminó por arrebatarle a Macnelly Torres. Con Ibarbo por la izquierda y Cuadrado por la derecha, ese 4-2-3-1 en fase atacante, 4-4-1-1 en fase defensiva parece lo más próximo que tiene el técnico en mente para el Mundial. Sale un delantero, entra un volante extra.
Anda muy bien James. Acaba de marcar dos goles en la Liga gala, mueve el fútbol de su escuadra, juega y hace jugar, ese concepto básico del gran futbolista que no sólo anota, sino que también genera el fútbol para sus compañeros. Liberado de grandes recorridos defensivos, aguantando el tanque para evitar el desgaste, James será el guía y el faro de la selección en Brasil. Si algún jugador colombiano puede salir glorificado del Mundial, ese es James. Tiene una clase y un nivel brillantes y esa es la mejor noticia que puede tener la selección hoy por hoy.