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La Copa

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Ya debutaron los tres equipos colombianos en Copa Libertadores, y aunque por un solo partido es prematuro calificar o anticipar lo que será su comportamiento global, sí se pueden generar algunos conceptos de su actual momento.

Santa Fe empató de local con Cerro Porteño, y aunque tuvo muchas oportunidades de ganar el compromiso, quedó claro que el equipo de Pelusso tiene falencias graves en la definición. Es un equipo sólido, bien trabajado, con bloques de presión cortos, con intensidad en la recuperación de la pelota, aplicado y conocedor de que lo suyo es defenderse y contraatacar, como hace ya mucho tiempo viene siendo el fútbol del elenco rojo. En Santa Fe sigue siendo fundamental la pelota quieta; defensores como Mina y Tesillo, antes Meza, ganan por arriba, y los lanzamientos de Seijas y Otálvaro son fundamentales. El problema es que hoy no tiene delanteros de peso, de jerarquía, con gol y capacidad de resolución. Ibargüen está tiernito, lo mismo que Rivas, y el circuito creativo no es bueno porque Jonathan es más un media punta que un armador. A los paraguayos los salvaron Silva y la mala definición roja, porque opciones tuvieron. Empatar de local no es bueno, pero los rojos con su buen quehacer táctico repondrán por fuera lo que cedieron en Bogotá.

Nacional no le dio opción al débil Huracán, equipo de mitad de tabla para abajo en el torneo argentino, y le hizo dos, pero lo pudo golear. Sin volante neto de creación, los verdes apelan a un rodizio de delanteros que se mueven por todo el frente, que intercambian posiciones, que son difíciles de controlar. Brilló Marlos Moreno con su juego punzante y su habilidad, pero no se pueden desconocer el sacrificio de Ibarbo y el generoso despliegue que está haciendo para ser jugador total en el frente de ataque. El retrospecto de los verdes en Argentina es magnífico, pero todavía no han enfrentado a los verdaderos rivales de ese grupo, Peñarol y Sporting Cristal, aunque es claro que Nacional debería pasar de primero en el grupo.

Cali olvidó durante largos pasajes jugar su fútbol y entró en el vértigo del golpe y la fricción, lo que más le gusta a Boca. La pareja Santos Borré-Preciado volvió a mostrar su categoría y Roa viene levantando apoyado en Sambueza, quien ha resultado un buen aporte, a diferencia de Godoy, que tiene muy poco juego y mucha violencia. A Racing y Bolívar debe ganarles de local si quiere tener futuro. Y aunque la defensa mejoró, la salida por los costados no es fluida. Los próximos partidos debe intentar jugar más y golpear menos.

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