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Leonel Álvarez jugó sus cartas para la doble confrontación, ante venezolanos y argentinos. Por supuesto, esto es apenas normal, algunos quedaron inconformes y a otros los llenó plenamente la escogencia del técnico nacional.
El técnico aceptó la crítica hecha en la convocatoria anterior y llamó a otro volante de marca, Diego Arias, proveniente de Grecia. Su condición técnica actual y la justicia de su citación corren por cuenta del gusto del seleccionador. Álvarez debe tener serias referencias sobre su nivel, actualizadas y justificadas, para invitarlo a participar en este ciclo. El nombre de Arias es totalmente sorpresivo y tan sólo de su rendimiento en prácticas o en partidos, si tiene la posibilidad de ingresar, depende la convalidación de su llamado.
Algunos se sorprendieron por la convocatoria de Gerardo Vallejo. El tema es que la venida de Zúñiga está en veremos por cuestiones familiares: su esposa dará a luz en la época de los partidos y no tiene quién esté a su lado. Cuadrado sería titular y Vallejo el suplente.
Darwin Quintero resulta una muy interesante opción para aportarle un delantero por fuera, pequeño, hábil, una culebrita, que cumpla un papel estelar para romper marcajes cerrados en partidos que se presenten, como se espera de la doble confrontación, defensivos y de paciencia. Su llamado es todo un acierto y es preferible un Darwin que otro delantero potente y rompedor, es decir un Rodallega.
Se podría hablar más de las ausencias que de los llamados. Y en este rubro es llamativo que el cuerpo técnico se haya deslindado de la idea de Giovanni Moreno. Su displicencia, su airecito sobrador y sus pucheritos en la llamada ante Bolivia, cuando no fue tenido en cuenta, sellaron su destino, por ahora, en la selección. En cambio, Adrián Ramos no fue invitado, sencillamente, porque no está en forma, viene de una lesión y apenas se esta recuperando.
No es difícil adivinar la titular aunque las primeras decisiones de Leonel en La Paz dejaron claramente marcado que el técnico es absolutamente independiente y juega sus cartas como las siente, sin influencias externas. La llamada de Arias y la no invitación a Gio así lo demuestran. Los hombres ya están. Ahora viene, por supuesto, la elección de la forma, del camino, del método, de la manera más racional de usar esos protagonistas en la cancha ante Venezuela, porque Leonel también confirmó que lo primero es lo primero y Venezuela está antes en el camino que Argentina.
Para cerrar, cada uno tiene su gusto. A este periodista le pareció coherente y lógica la convocatoria y, fundamentalmente, es la lista del técnico y es él quien responde.