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Las modas

Iván Mejía Álvarez
30 de noviembre de 2015 – 11:28 p. m.

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Los módulos tácticos son como los trajes: cambian con cada estación o temporada. Van y vienen. El inicio de las series de cuartos de final del torneo colombiano mostró el 4-3-2-1 como el esquema al que más apelaron los técnicos en disputa.

Júnior se plantó en Bogotá con tres volantes de marca intentando copar el ancho del campo para cercenarle las ideas a Santa Fe. Celis, Narváez y Cuéllar intentaron cerrar los espacios, pero se vieron completamente superados en el segundo tiempo por la dinámica, el contagio anímico y las ganas de la suplencia de Santa Fe, que niveló el juego visto en la inicial, cuando era parejo, para llevarse justificadamente la victoria.

Los suplentes cardenales pusieron más ganas y, pese a sus limitaciones, terminaron ganando por un resultado que deja abierta la serie cuando titulares del tiburón volverán a enfrentarse en Barranquilla a la escuadra alterna de Santa Fe. En un momento determinado, Alexis Mendoza tuvo que tomar una decisión: guardaba el 1-2 pensando en que lo podría voltear en Barranquilla o salía a intentar igualar el juego. El espíritu conservador sacó ventaja y Júnior, aunque parezca raro, cuidó una derrota. El Metropolitano dirá si Mendoza obró bien o se equivocó.

Leonel también plantó su Medellín con tres volantes de marca dándole ingreso a la Goma Hernández al lado de Moreno y Torres. Medellín jugó un magnífico primer tiempo, quitó, salió en velocidad, explotó los espacios, aprovechó los errores de funcionamiento defensivo del equipo de Upegui y terminó ganando por dos goles de ventaja que parecen suficientes para el juego de vuelta en el Atanasio.

Medellín lució cómodo en su vestido táctico de los tres volantes por el desdoblamiento de Hernández, figura del juego, las magníficas transiciones y la presencia de Caicedo dentro del área, para culminar con gol dos recuperaciones impresionantes de pelota en la salida de Alianza. En el segundo tiempo el rojo se defendió, entregó la pelota, esperó y, muy al estilo Leonel, manejó el partido con la premisa de que el 2-0 parece suficiente para definir la serie.

Los tres volantes dan respaldo defensivo, montan un bloque generoso de seguridad, permiten las descolgadas por los flancos para acompañar. Eso sí, intentar jugar con volantes de creación en esa primera línea es suicida, porque al final de cuentas no se cumple el objetivo primordial, que es recuperar la pelota.

Sólo en Palmaseca se vio una buena entrada. Los otros tres juegos tuvieron ingresos medios que no se justifican, porque cuartos de final merecen llenos.

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