Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El Barcelona te anestesia, te duerme, te pone a correr como un endemoniado para quitarte la pelota, y en esa «posesión» está la clave del juego azulgrana.
Pero la posesión es tan sólo una de las tres “pes” que maneja el conjunto de Guardiola y que le han llevado a su segunda final de la Champions en los últimos tres años.
Las otras dos son la “precisión” y la “presión”. Los tres factores están concatenados y sin uno de los tres, el fútbol del elenco azulgrana no sería el mismo, aparte, por supuesto, de la manifiesta calidad individual de sus protagonistas. Tener un magnífico plan de juego y tener los artistas que interpreten la partitura convierten al cuadro catalán en uno de los mejores equipos de la historia. El tiempo, cuando se dispersen las cenizas de sus confrontaciones mediáticas, se encargará de poner al Barça en el mismo altar de Brasil 70, el Ajax de Cruyff, el Milán de los holandeses, el Santos de Pelé y, el Real Madrid de las cinco Copas de Europa, el de D’Stefano, Kopa, Gento, Puskas y cía.
La “posesión” del Barça tiene un factor agregado en la “posición” ofensiva. Suma posesión más posición, y esto le permite plantear el partido en terrenos adversarios. Con el manejo y control de la pelota a un sólo toque, abriendo la cancha, moviendo el balón, haciéndolo que fluya hacia los costados y esperando pacientemente el momento ideal para encontrar la “línea de pase” –concepto vital en el decálogo de Guardiola— es difícil encontrar un equipo que juegue a su ritmo y capacidad ofensiva. Cuando el Barça se queda en solo “posesión”, sin encontrar la posición y la línea de pase, termina siendo “futbolito”, intrascendente y carente de profundidad.
Para que esa posesión más posición sea fluida, el Barça agrega un segundo concepto clave: la precisión. No se puede tocar, manejar la pelota, hacer el rondo sin sensibilidad ni fineza en el pase. El toque tiene que ser “preciso”, justo, sin errores. Cuando el Barça se equivoca en la “precisión” le cuesta caro, pues generalmente queda pagando en la salida con pelota. Los fallos de Xavi y Mascherano le han costado goles ante Arsenal y Real Madrid.
Y alrededor de la posesión más posición con precisión viene el tercer concepto básico: la presión. Y en la presión para recuperar bien arriba, con la colaboración de todos, incluido el generoso Messi, empieza el trabajo defensivo.
Una artillería potente y goleadora con posesión, precisión y posición de ataque y una defensa sólida, la menos goleada de la Liga de España, gracias a la presión, hacen del Barça un gran equipo. Ah, y además tiene a Messi, lo que no es poco.